Ex policías encadenados se sienten “manoseados” por los Jefes de la Fuerza y las autoridades

Cuando el Teniente Cosilova seguía encadenado frente al Monumento San Martín, colegas de él exigían reunirse con el ministro Julio Alak. Los llevaron de un lado para otro, hasta que lo lograron localizar. Pese a eso, la indignación rondaba por los presentes.
“Manoseados”, así se sienten algunos policías retirados, que le están haciendo el “aguante” al Teniente Primero Omar Cosilova, encadenado en reclamo de mejores condiciones laborales para los colegas de la fuerza y en reclamo por el pago de la jubilación.

Pero no queda solo en esa palabra la sensación de sus colegas. Con indignación se hicieron presentes por la mañana en la Vucetich (Avenida Independencia al 2400) para encontrarse con el ministro de Seguridad y Justicia Julio Alak. Pero la tarea no iba a ser tan fácil.

“el Retrato…” pudo comprobar como los policías retirados, que eran alrededor de 20, eran llevados de un lado a otro, como “tomándoles el pelo”. Primero los hicieron ir hasta la Comisaría 1º (Avenida Independencia entre Rivadavia y San Martín). Ahí, supuestamente se iba encontrar Alak y altos mandos de la policía de la ciudad, pero no pasó. Mencionar que en ese lugar se encontraba Cosilova, que se negaba a ir (en buenos términos) a la Vucetich, cuando sus compañeros, embroncados, volvieron a dirigirse hacia allá. Pero la historia siguió.

En el camino, varios de ellos dialogaron con “el Retrato” y expresaron que “es increíble que luego de 35 años de trabajo, dando servicio a la comunidad, no le hayan dado un vaso de agua durante los dos días que estuvo encadenado. Es una vergüenza. Y eso que algunos pregonan los recursos humanos”.

En sintonía con lo que dijo el policía encadenado días atrás, otro de los presentes, de 54 años y que hace un año y medio se retiró, afirmó que “la fuerza está mal. Es increíble que a cada patrullero le den solo 5 litros de nafta por día. Aparte, otro tema es que si siguen “jubilando” a los policías se van a quedar sin experimentados. Ahora hay muchos chicos, que hacen lo que pueden. Por eso mismo digo que parece grosero que hagamos toda una vida de servicio para que cuando dejemos de trabajar nos dejen tan de lado”.

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