El Tribunal de Juicio dictó sentencia contra el sargento César Gómez y el cabo Matías Maggieri por “torturas” contra el joven Franco Torres. Ambos fueron condenados a 8 años de prisión, ordenándose, en la sala, la detención de Maggieri, quien habían llegado en libertad al juicio. El Tribunal envió las actuaciones al Juzgado de Instrucción para que investigue otras responsabilidades penales en torno a este grave hecho. “Acá no están todos los que deberían estar”, dijo Maggieri antes de la condena, pero no aportó nombres y el pacto de silencio se mantuvo inalterable.
Los jueces condenaron a 8 años de prisión efectiva e inhabilitación perpetua al sargento César Gómez, quien ya estaba detenido, con un pronunciamiento de igual tenor para con el cabo Matías Maggieri, quien había llegado en libertad al proceso, ordenándose su inmediata detención -al personal de Gendarmería-, que implementó la seguridad en el recinto judicial.
Si bien la aplicación de la picana sería adjudicada a Gómez en la guardia, las partes acusadoras entendieron a Maggieri incurriendo, también, en este delito con la golpiza en la comisaría Tercera porque “se superó el umbral de padecimiento y ensañamiento con la víctima”, señaló el querellante Giménez en su alegato.
Las consideraciones del Tribunal se conocerán con los fundamentos de la sentencia, que serán pronunciados el 15 de agosto.
Asimismo, los jueces dictaron la absolución para el oficial Cristian Verón, cuestión que ya la propia querella y la fiscalía habían solicitado durante los alegatos, destacando la integridad de este efectivo, respecto a denunciar a su par Gómez como el autor del “picaneo” al joven Torres. “Verón debería ser un ejemplo para sus camaradas que mantuvieron un vergonzoso pacto de silencio. Ojalá no tenga represalias por contar lo que vivió”, expresó el querellante, Dr. Francisco Giménez en el alegato absolutorio.
Piden seguir investigando a policías
El Tribunal, asimismo, dispuso enviar oficios de la sentencia al Ministerio de Gobierno y la Policía Provincial para el sumario administrativo, y una copia certificada del juicio al Juzgado de Instrucción 2 para la investigación de responsabilidad penal de oficiales y personal subalterno en este hecho.
El Fiscal Mayor había solicitado esto último en razón de entender que se deben investigar “actos de omisión, incumplimiento de los deberes de funcionario público, falsa denuncia, privación ilegítima de la libertad, y falso testimonio”, entre otras conductas policiales que quedaron a la luz a partir de lo que fueron las testimoniales del numeroso personal policial que tuvo acción directa o indirecta con el hecho investigado.
Incluso ello comprende también el desenvolvimiento de varios efectivos como testigos, “los policías mantuvieron un vergonzoso pacto de silencio”, “omitieron detalles que indican el ocultamiento de lo sucedido”, fueron algunos de los conceptos del querellante, agregando el Fiscal Mayor que, “ningún testimonio policial se aproximó a la realidad”, dijo el Dr. Guillermo Quadrini.
“Acá no están todos los que deberían estar”, dijo Maggieri
Tras lo que fueron los extensos alegatos en la agotadora jornada de ayer, los imputados pudieron manifestarse ante el Tribunal antes de que se conociera el veredicto.
El primero en hablar fue el sargento César Gómez quien en una prolongada exposición dijo “soy inocente”, y que “siempre traté bien a los detenidos”, agregando que “mis compañeros que declararon en mi contra ni siquiera pudieron mirarme a los ojos”, declaró.
Gómez extrajo de entre sus ropas una linterna que aseguró, “esta linterna utilizaba yo en mi servicio, nunca nadie vino a pedirla ni a secuestrarla, acá esta, no es una picana”, dijo levantándola hacia el público.
Pero la declaración más fuerte fue la del cabo Matías Maggieri, quien todavía estaba en libertad, pero augurando su posible detención, dijo, “acá no están todos los que deberían estar y estamos los que no deberíamos”, dijo conmocionado. “Siempre fui muy profesional e hice mi trabajo normal, no puedo poner las manos en el fuego por mis compañeros”, indicó.
En ese sentido es de destacar que tanto Maggieri como sus consortes de causa tuvieron su oportunidad de declarar ante el Tribunal y contar todo lo que sabían, y no lo hicieron, llevándose al calabozo consigo una verdad y muchos nombres que quizás nunca salgan a la luz.
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