Policías bajo sospecha

Policías bajo sospecha
Mientras se promueve la implementación efectiva de un nuevo sistema de seguridad para prevenir el delito en las calles de la ciudad, se observa como esos esfuerzos caen por tierra en un solo acto, o dos o quizá tres.
Ocurre que los últimos días los policías que han sido merecedores de atención de la opinión pública, son aquellos que han protagonizado excesos. Tanto así que el jefe de Policía de Chubut, Luis Butazzi, debió pedir disculpas públicas en dos oportunidades en menos de una semana.

Primero fue el caso de los policías de Trelew acusados por apremios ilegales, tras lo cual se relevó de su cargo a jefes policiales y personal de la Seccional Tercera de esa ciudad, tras lo cual se inició una investigación judicial que se encuentra en proceso. Mientras que este fin de semana el hecho relevante fue el caso del efectivo policial que fue detenido tras ser denunciado por intento de robo y más tarde exonerado de la Policía.

Difícilmente puede la Policía infundir confianza en la ciudadanía ante hechos de esta naturaleza, porque se han hecho una serie de cambios a nivel institucional que deberían contribuir a mejorar la calidad del servicio de Seguridad Pública, y sin embargo, los resultados demoran en llegar.

Butazzi pide disculpas

El jefe de la Policía de Chubut, Luis Butazzi, estuvo en Puerto Madryn, y pidió “disculpas” a los comerciantes damnificados ante lo que calificó como una “situación dolorosa y aberrante”, al tiempo que aseguró que conocido el hecho, se solicitó “se labre el proyecto de destitución del ex agente de policía”.

“Me desplacé a Puerto Madryn al comercio en cuestión a saludar a los propietarios damnificados y a pedirles disculpas de esa situación dolorosa y aberrante”, dijo el funcionario policial, para señalar que “estamos firmes con las decisiones; sabemos el trabajo que hay que llevar adelante que es difícil pero no nos va a quebrar”, sentenció en una suerte de desafío personal.

Exonerado

El ministro de Seguridad y Justicia de la Provincia, José Glinski, sostuvo que se procedió a la exoneración del policía acusado de robo en forma inmediata porque se trató de “un hecho que fue en flagrancia”, dijo el funcionario al tiempo que agregó que “en la medida en que haya más capacitación; mas exigencia en el curso de ingreso menos de estos hechos vamos a vivir”.

En un intento por explicar lo ocurrido, y haciendo especial hincapié en formación policial, el ministro Glinski, sostuvo que el policía exonerado es “un agente de 23 años que ingresó a la policía en 2010. Por aquel entonces no se exigía el secundario completo para poder ingresar a la fuerza, que es un detalle a tener en cuenta y que hoy se exige sí o sí”, dijo en un intento desesperado de justificación, dado que la frase no parece muy feliz, si se toma en consideración que con ese agente ingresaron otros tantos en las mismas condiciones, y no por eso se ha de suponer que vayan a cometer delito alguno.

En otro tramo de sus declaraciones a una emisora radial de Puerto Madryn, el Ministro de Seguridad y Justicia reconoció que “la inmensa mayoría” de los efectivos policiales “trabaja a destajo y tiene vocación de servicio”, dijo al tiempo que agregó que en los casos que no sea así, se tomarán las medidas que consideren necesarias, tal lo ocurrido en esta oportunidad.

Recapitulando

El hecho más reciente fue el caso de este policía que ahora está acusado de tentativa de robo doblemente agravado, y que podría cumplir una pena de entre 5 a 10 años de prisión. Hace menos de una semana atrás se procedió a separar de sus cargos a jefes policiales de Trelew y personal de la Comisaría Tercera debido a múltiples denuncias por apremios ilegales. Cabe recordare que fue en esa ciudad valletana donde se registraron los casos de apremios ilegales de los hermanos Aballay y el homicidio de Antillanca en septiembre de 2010.

En 2011 el intento de robo al cajero automático de Puerto Pirámides, tuvo como protagonistas a más de un efectivo policial, e incluso quien fue considerado por los jueces como líder de la banda era un comisario, Juan Manuel Caimi, sindicado como jefe de asociación ilícita, y condenado a prisión por ese delito.

En este caso no se aplica la lógica esgrimida por el Ministro de Seguridad, dado que Caimi, se formó como oficial de policía, por lo que debió tener secundario completo para ingresar a la Escuela de Cadetes. Más aún, Caimi era formador de ingresantes cuando fue acusado de cometer delito. Sin embargo a nadie se le ocurre imaginar por ello que todos los policías formados en ese período sean infieles. Siempre habrá mala semilla, pero que el fruto dañado, no impida ver a los muchos buenos policías.

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