La Policía de la Provincia de Jujuy celebra hoy la festividad en honor al patrono de la institución, San Sebastián, soldado del ejército romano que al hacer pública su condición de cristiano fue condenado a muerte por el emperador Maximiano.
La Policía de la Provincia de Jujuy celebra hoy la festividad en honor al patrono de la institución, San Sebastián, soldado del ejército romano que al hacer pública su condición de cristiano fue condenado a muerte por el emperador Maximiano.
Para celebrar este acontecimiento, hoy a las 10.00, en el Departamento Central de la Policía, donde está entronizada la sagrada imagen, se celebrará una santa misa que contará con la presencia del Jefe de la Policía Provincial, Comisario general Nazario Torres, miembros de la plana mayor e invitados. También estará acompañando la Banda de Música de la Policía, que en la ocasión interpretará el Himno a San Sebastián.La institución policial de la provincia, eligió a San Sebastián como su santo patrono basándose en las lecciones de vida legadas por el santo, quien fue un soldado pretoriano servidor de las causas comunes.
En la actualidad, la policía jujeña cuenta con una Capellanía Policial, que se encuentra a cargo del presbítero Víctor Mario Acchura y depende directamente de la Dirección de Relaciones Policiales.
BODAS DE ORO
El próximo 20 de abril de este año, la Policía de Jujuy celebrará las Bodas de Oro de la entronización de San Sebastián como patrono de la institución policial.
San Sebastián fue soldado del ejército romano y servidor del emperador Diocleciano, quien desconociendo que era cristiano lo nombro jefe de la primera corte de la guardia pretoriana imperial.
Nació en Narbona (Francia) en el año 256, pero se educó en Milán. Cumplía con la disciplina militar, pero no participaba en los sacrificios paganos por considerarlos idolatría. Como cristiano ejercitaba el apostolado entre sus compañeros, visitando y alentando a otros cristianos encarcelados por causa de su religión. Acabó por ser descubierto y denunciado ante el emperador Maximiano (amigo de Diocleciano), quien lo obligó a escoger entre ser soldado o seguir a Jesucristo.
El santo escogió seguir a Cristo. Decepcionado, el emperador lo amenazó de muerte, pero Sebastián se mantuvo firme en su fe. Enfurecido el emperador lo condenó a morir. Es así que los soldados del emperador lo llevaron a un estadio, donde tras desnudarlo lo ataron a un poste y lanzaron sobre él una lluvia de saetas. Creyéndolo muerto sus amigos se acercaron a su cuerpo, pero al ver que todavía estaba con vida lo llevaron a casa de una noble cristiana romana llamada Irene. Estas personas aconsejaron a Sebastián que se ausente de Roma, pero el santo se negó y se presentó una vez más ante el emperador, que quedó desconcertado por su presencia, puesto que lo creía muerto y sepultado. Fue allí donde San Sebastián le reprochó enérgicamente al emperador su conducta por perseguir a los cristianos.
Maximiano mandó que lo azotaran hasta matarlo, misión que los soldados cumplieron esta vez sin errores. Luego tiraron el cuerpo en un lodazal.
Los cristianos recogieron y lo enterraron en la Vía Apia, en la célebre catacumba que lleva el nombre de San Sebastián. San Sebastián murió el 20 de enero del año 288 después de Cristo, por lo que cada 20 de enero se celebra su festividad.
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