Rodrigo Arias, un uniformado santarroseño que el pasado 9 de agosto sufrió un grave accidente en la esquina de Avenida Spinetto y Río Negro, denunció públicamente la "desidia" y el "abandono" por parte de las autoridades de la fuerza y aseguró que hubo "negligencia" de parte del conductor del patrullero que lo embistió.
Arias es policía y se desempeña en la Seccional Segunda. Quienes lo chocaron, un hombre y una mujer, también son policías de la misma comisaría.
En una entrevista con Radio Contacto, Arias relató que el 9 de agosto alrededor de las 20 salió de su casa para ir a ver a su abuela en el barrio Aeropuerto. Dice que llegó a los semáforos de la Avenida Spinetto y Río Negro y cuando se puso en verde arrancó, pero en el momento en que cruzaba la avenida sintió que de repente se encendieron sirenas y vio una camioneta que lo chocó y lo dejó gravemente herido.
“Sentía mucho dolor en la cintura, tenía los pies metidos abajo de la pedalera y les pedía que me abrieran la puerta porque me dolía mucho”, recordó.
Una ambulancia lo trasladó al hospital. “Me hicieron placas y no salió nada. Me tuvieron hasta las 10 de la mañana del otro día, me pusieron morfina porque no aguantaba el dolor y me hicieron una tomografía, donde me salió que tenía una lesión en las vértebras”, dijo.
Dolorido y sin poder caminar igual le dieron el alta y le dijeron que volviera el lunes. Pasó el fin de semana con mucho dolor en la cintura.
“Los jefes policiales me dijeron que me iban a ayudar. Les pedimos una ambulancia para ir al hospital el lunes, nos mandaron la ambulancia de Sanidad Policial y me llevaron. El médico me preguntó como estaba y yo le dije de todo porque me había hecho ir para preguntarme como me sentía”, contó Arias.
Molesto por el trato en el hospital, se fue a una clínica privada. “Fui al Polimedic, me vieron, me pidieron rayos, de todo tipo de prácticas. Le pedí que no me muevan porque me dolía mucho. Llame a los jefes de la policía para que me entregaran los estudios y los viera el médico. Mandaron un informe del hospital, nada más. Los médicos del Polimedic me dijeron que tenía que hacer reposo absoluto y aguantarme el dolor”.
A partir de ese momento comenzó el calvario para el joven policía. “La cama ortopédica, el colchón y la plata para pagar las órdenes de la tomografía y la resonancia me lo conseguí yo, nadie vino a decirme nada, ni a hablar conmigo”, aseveró.
Para Arias, quienes lo chocaron, compañeros de la Seccional Segunda, actuaron con “negligencia y falta de experiencia”.
“No pueden ir a esa velocidad sin una sirena encendida para requisar a una persona en un operativo de tránsito. Hay otras prioridades. Si hubiera sido un asalto o una toma de rehenes está bien, pero no pueden prender la sirena 30 metros antes de impactarme”, aseguró.
El policía se quejó del “muy poco interés de parte de las personas que deberían hacerse responsables” por lo ocurrido. “Por eso me busqué un abogado para que se encargue de todo”, dijo.
“No quiero que esto quede en un choque y un boludo (sic) tirado en una cama. Ahora no quiero nada de ellos (la policía), me voy a manejar legalmente con lo que corresponda. Les pedí que se hicieran cargo de la situación, que me ayudaran porque no estaba en condiciones de solventar los gastos, pero no estuvieron”, afirmó.
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