La Policía no cumplió con la custodia de Hermosilla

La Policía no cumplió con la custodia de Hermosilla

El condenado por el crimen del músico tenía prisión domiciliaria.

La custodia policial que debía controlar el arresto domiciliario de José Luis Hermosilla, el hombre condenado por el crimen de Daniel Montanaro durante los festejos del Gauchito Gil, no se hizo efectiva. Aunque la jueza Ana Malvido lo ordenó el pasado 25 de abril, la Policía, por alguna razón que se desconoce, reemplazó la custodia por controles cada dos horas.

No hubo entonces ningún policía parado las 24 horas en la puerta de la casa del condenado, sino sólo un móvil que iba y venía para hacerle firmar una planilla y constatar que estuviera presente.

El hecho se hizo público en la audiencia que convocó ayer la Justicia para fijar una pena; y al cierre, el fiscal Maximiliano Breide Obeid llamó a la Policía para que cumpla la orden.

Testigos que son amigos y vecinos de Hermosilla revelaron esta circunstancia cuando el defensor Gustavo Palmieri inició el derrotero de preguntas.

Con sus relatos, al menos cuatro dieron cuenta de esta falencia, además de hablar de Hermosilla como un hombre de trabajo, sin antecedentes y sostén de familia.

Rosana Araneda, testigo en el juicio, fue categórica: “No había custodia policial en el lugar”.  

Aún así, dijeron que siempre encontraron al imputado en su casa, la que construyó con mucho esfuerzo personal.

Cuando el fiscal avanzó con su alegato, echó mano de esta falencia para pedir la prisión preventiva. “Ha quedado demostrado que la prisión domiciliaria y las condiciones que hoy ofrece la Policía no son suficientes para asegurar que no se produzca la fuga de Hermosilla”, sostuvo.

El defensor Palmieri se opuso a su planteo, ya que el imputado ha cumplido siempre con la Justicia y todos los controles.

Consideró que “si el Estado es deficiente, no veo por qué Hermosilla tiene que cargar con eso”. En todo caso, añadió, “mejoren los controles policiales”. En los alegatos, la fiscalía y el abogado querellante, Juan Manuel Coto, pidieron 15 años de cárcel y que se ordene la prisión preventiva; en tanto que el defensor solicitó el mínimo de la pena (8) y la recuperación de la libertad o, en su defecto, que se mantenga el arresto domiciliario.

Un joven testigo de la fiscalía denunció haber sido amenazado para que no declare contra el imputado. Hoy los magistrados darán a conocer la pena para Hermosilla.

La defensa denunció una “varieté judicial”

NEUQUÉN

“Este es el caso paradigmático de la varieté judicial”, sostuvo ayer el defensor particular Gustavo Palmieri durante su alegato.

Recordó el “escandalete” que generó la libertad de su defendido -José Luis Hermosilla- cuando el 14 de enero pasado debutó la reforma judicial, y sostuvo: “Este fue uno de los casos que el poder político utilizó para tratar de modificar la ley que tanto nos costó conseguir”.

“Como es el caso de la varieté, hay que pedir la prisión preventiva, no puede salir en libertad de acá. Pero lo cierto es que no dio razón alguna para creer que puede fugarse. Su conducta lo demostró”, agregó el letrado, al cuestionar el planteo de la parte acusadora.

Incluso fue un poco más lejos al decir que “era esperable” que pidieran que sea detenido de forma inmediata porque, reiteró, “es un caso de varieté”.

Solicitó que cese la prisión domiciliaria. Y que, en caso de que los jueces entiendan que hay algún peligro, la mantengan.

Alegó, además, que la pena siempre es una “disfunción en un Estado democrático, más aún en el contexto de una decisión que no está firme”. Y recordó que su defendido sigue convencido de su inocencia. “Este principio nos beneficia a todos”, concluyó Palmieri a la espera de la sentencia.

El condenado habló en la vereda con LM Neuquén

NEUQUÉN

José Luis Hermosilla violó la prisión domiciliaria y en medio de la calle Zabaleta se entrevistó con LM Neuquén a hora de conocerse su sentencia por el crimen del músico Daniel Montanaro.

Hermosilla aseguró que cumplió hasta ayer con la prisión domiciliaria y que “la Policía no estaba permanentemente, pero hacían rondines cada dos horas de día y cada tres horas en las noches, en los cuales constataban mi presencia”.

El hombre dijo estar molesto con los medios porque nunca lo quisieron entrevistar, por lo que al ver a los periodistas de este medio que habían ido a ver si se cumplía con la custodia policial, salió a la calle y contó su versión de los hechos.

“Yo había trabajado todo el día y fui a buscar a mis hijos porque me dijeron que Montanaro y su hermano les estaban pegando. Se armó una pelea grande en la que participaron más de diez personas. Yo peleo más con el hermano de Montanaro, con piñas, patadas, palos, tierra, hubo de todo”, describió el condenado.

“¿Cómo me puede ver una persona a mí apuñalar a Montanaro cuando la visibilidad era nula?”, se preguntó Hermosilla.

“Se comprobó en el juicio que el cuchillo que dio negativo y en mi auto no encontraron una sola mancha de sangre. Hicieron dos allanamientos en mi casa que dieron negativo. Hay otro cuchillo que vio una testigo que nadie cuenta. Hay un muchacho que ellos lo usan como testigo y que a él sí lo vieron con las ropas con sangre y sabemos que se fue a lavar a la casa de la organizadora. Ese muchacho después se pierde durante tres días en una chacra. Ese es el testigo clave que tiene el fiscal”, concluyó Hermosilla que esperaban en familia la sentencia que le darán.

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