Walter BrownEl descenso de River, la falta de gas, la inseguridad, el caso Schoklender, los precios que siempre aumentan... La Copa América no es la única víctima, por estas horas, del desinterés ciudadano. La elección porteña también parece sufrir el frío trato de la mayoría de los habitantes de la Ciudad, que a duras penas saben que tienen la obligación de concurrir a votar, cuando solo faltan nueve días para emprender el primero de los probables cinco viajes al cuarto oscuro que tendrán hasta fin de año.
Envueltos en las negociaciones por las candidaturas para la elección nacional hasta esta semana, los principales actores políticos porteños se preocuparon más por llenar los casilleros de las múltiples listas en danza que por difundir sus programas.
Sin debates, sin propuestas atractivas, sin estrategias originales, sus discursos no despiertan entusiasmo en un electorado que muestra un gran desconocimiento sobre muchos de los 15 postulantes a jefe de Gobierno, la gran cantidad de pretendientes a ocupar un lugar en la Legislatura y, más aún, los postulantes a las nuevas comunas.
Una ola polar cruza transversalmente a todas las fuerzas y la idea de que sólo interesa instalar el nombre del candidato a jefe de Gobierno hace cada vez más fría la relación entre el ciudadano y sus representantes.
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