El adolescente de 15 años intentó arrebatarle un celular a una joven que se dirigía a trabajar.
El precoz ladrón intentó arrancarle de las manos el celular que la joven llevaba en su mano, y como se resistió, el arrebatador tuvo que darse a la fuga, no sin antes amenazarla por su actitud.
De inmediato, la joven llamó a la policía y un móvil de la comisaría local arribó al lugar, para que le brindara a los uniformados las características físicas del malviviente, que es conocido en el ambiente delictivo.
A continuación, el menor fue capturado en las inmediaciones del lugar del robo, y trasladado de inmediato a la comisaría de Fray Mamerto Esquiú, donde fue puesto a disposición de la Justicia de Menores en turno.
En consecuencia el juez de Menores Fabricio Gershani Quesada ordenó que el menor fuera finalmente restituido a sus progenitores.
En este contexto, el foco de atención ahora se posa sobre los padres del menor, a quienes se les iniciará una causa por "incumplimiento de sus deberes de resguardo".
Sucede que la semana pasada, el adolescente había protagonizado un robo y la Justicia de Menores había dispuesto que cumpliera arresto domiciliario.
En consecuencia, la responsabilidad que el menor cumpliera con la medida era exclusivamente de sus padres, quienes debían someterlo a una estricta vigilancia.
Ahora, el incumplimiento podría llevar a los progenitores a purgar un arresto de hasta 30 días o a cumplir trabajos comunitarios.
Episodios similares llevaron a varios padres a ser llevados por la fuerza a la comisaría, para retirar a sus hijos, arrestados o a los mismos hijos a realizar tareas comunitarias para pagar por sus hechos delictivos.
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