En el NEA (Corrientes, Chaco, Formosa y Misiones), los valores son cercanos: 41% se encontraba en situación de pobreza y 13% en pobreza extrema. Unicef calculó que en la Argentina hay cuatro millones de niños y niñas pobres. Mirá los datos y las asimetrías que existen entre las jurisdicciones y dentro de la región metropolitana.
En la Argentina, cuatro millones de niños y niñas de entre 0 y 17 años se encuentran en situación de pobreza, y 1,1 millones en pobreza extrema. Además, la foto de todo el país esconde las enormes asimetrías que existen entre las regiones. Así, el porcentaje de pobres que reside en el Noreste Argentino (NEA) es más de cinco veces mayor al de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires o casi el triple de la Patagonia Sur.
Estos datos surgen de un estudio recientemente publicado por Unicef, que calcula la pobreza de un niño con una mirada altmultidimensional. A diferencia de la medición de pobreza tradicional (que cruza los ingresos con una canasta básica de alimentos y servicios), toma 28 indicadores de privación agrupados en diez dimensiones: nutrición, salud, educación, información, saneamiento, vivienda, ambiente, protección contra la violencia, protección contra el trabajo infantil y juego e interacción social.
De acuerdo con los datos de Unicef, el 43% de los niños y niñas de entre 0 y 17 años del NOA (Salta, Santiago del Estero, Catamarca, Tucumán y Jujuy) era pobre en 2015, y un 15% era extremadamente pobre. En el NEA (Corrientes, Chaco, Formosa y Misiones), los valores son cercanos: 41% se encontraba en situación de pobreza y 13% en pobreza extrema.
En el otro extremo, la menor pobreza infantil multidimensional durante el año último se encontraba en la Ciudad (8%), y en la Patagonia Sur (16%), región que componen las jurisdicciones Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego.
Las desigualdades no solo se registran a nivel país, sino también en el Área Metropolitana de Buenos Aires. Mientras que en la CABA la pobreza alcanza a menos del 10% de los niños y niñas, en los 24 Partidos del Gran Buenos Aires (GBA) ese número aumenta al 31 por ciento. La pobreza extrema entre ambas zonas también presenta una gran asimetría: CABA (0,9%) y GBA (7,5%).
Según el estudio, medir la pobreza en forma multidimensional es significativo porque “permite a los responsables de políticas identificar a los niños que están privados de numerosas necesidades básicas”, más allá de las puramente económicas, y agrega que las privaciones más importantes en la Argentina “son las del acceso a la tecnología de la información y la comunicación, la protección contra la violencia doméstica y el tiempo disponible para jugar”.
Entre sus conclusiones principales, Unicef también señala: “Los programas de transferencias monetarias condicionadas, al estilo de la Asignación Universal por Hijo (AUH), estarían llegando sólo al 45% de niñas y niñas identificados como multidimensionalmente pobres”.
En este sentido, los economistas Sebastián Waisgrais y Jorge Paz -dos de los autores del trabajo junto con Javier Curcio- señalaron a Chequeado que se debe aumentar la inversión estatal en primera infancia. “Existe una correlación perfecta: las provincias que menos invierten en niñez son las que tienen mayor pobreza infantil”, concluyeron.
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