Ianina Tuñón, socióloga y referente del observatorio de la deuda social.
Ianina Tuñón es socióloga y coordinadora del Barómetro de la Infancia del Observatorio de la Deuda Social de la UCA (Universidad Católica Argentina)
La especialista estuvo en Salta el jueves para conmemorar el Día Internacional de los Derechos del Niño y difundió datos sobre la realidad de los chicos en la provincia.
En una presentación que se hizo en Fundara (Fundación para el Análisis y Reflexión de la Argentina), la socióloga expuso un informe en el que se destaca que un 40 por ciento de los niños salteños se alimenta en comedores gratuitos; un 42 por ciento no accede a libros, un 29 por ciento es vulnerable al maltrato físico en su hogar y un 54 por ciento no tiene computación en la escuela.
Además, el 25 por ciento trabaja en tareas domésticas intensivas o en empresas y el 26 por ciento no tuvo un control de salud preventivo en el último año.
En una evaluación de la situación de la infancia, Tuñón consideró que las políticas de Estado tienen que apuntar a transformaciones "más audaces" para mejorar la calidad de vida.
"Las condiciones de pobreza tienden a estar relacionadas no solo con la capacidad de los hogares sino que también hay procesos de segregación que tienen que ver con el espacio urbano", sostuvo la experta en diálogo con El Tribuno.
En Salta, un 28 por ciento de los niños tiene necesidades básicas insatisfechas y, a nivel nacional, la cifra es del 24 por ciento según el Observatorio de la Deuda Social de la UCA ¿A qué asocia esta diferencia?
En general, los sectores con necesidades básicas insatisfechas están fuertemente concentrados en ciertas áreas. Tienden a aglomerarse en los márgenes de las ciudades y a constituir las zonas de villas y asentamientos urbanos. Eso no es algo nuevo ni propio de Salta sino de todas las ciudades del país.
A estos espacios, en general, los servicios no llegan y los recursos son de mucha peor calidad. Por eso vemos, en cuestiones como la educación, mucha inequidad.
Lo interesante es que, las condiciones de pobreza tienden a estar relacionadas no solamente con la capacidad de los hogares sino que también hay procesos de segregación que tienen que ver con el espacio urbano.
El indicador de necesidades básicas insatisfechas es un indicador directo de la pobreza de tipo estructural, muy diferente de la pobreza económica, porque tiene que ver con el hábitat de vida de los niños y con el clima educativo en los hogares. Requiere de transformaciones mucho más sustantivas.
Desde el Observatorio de la Deuda Social venimos afirmando hace mucho tiempo que, sin dudas, la pobreza estructural es uno de los desafíos más importantes que tiene el Estado.
Es la pobreza que es difícil de transformar porque eso supone mejorar las condiciones de saneamiento, ocuparse del hacinamiento, lograr un mejor clima educativo y generar inserciones en el mercado del trabajo mucho más formales.
Se trata de transformaciones mucho más estructurales y audaces, que cambiarían de modo sustantivo la vida de los niños. Todos sabemos que las condiciones de saneamiento deficitarias son muy delicadas, especialmente cuando se trata de niños.
¿Cuál cree que fue el impacto de la Asignación Universal por Hijo en las condiciones de la infancia? ¿Generó una mayor inserción en la educación?
Hicimos un estudio que muestra que hubo una mayor inclusión en la escuela. El 60 por ciento de los niños en condiciones de vulnerabilidad social ingresó en la escuela a partir de la aplicación de la Asignación Universal por Hijo.
También se mejoraron las condiciones alimentarias en un 14 por ciento y hubo una merma en el trabajo infantil de alrededor del 14 por ciento.
Algunos sectores plantean que el trabajo infantil tiene que ver con una cuestión cultural porque, en muchas familias, piensan que está bien que los chicos tengan actividades laborales, sobre todo en el interior del país ¿Que opinión tiene de eso?
Creo que existe una combinación de varios factores. Sí hay aspectos culturales. Las familias de mayor vulnerabilidad creen que el trabajo es una manera de formar a sus hijos y de transmitir un saber, un oficio o una manera de sobrevivir.
Pero también esto sucede en un marco de oportunidades muy poco integrales y de muy poca calidad para esos sectores sociales.
En la medida en que esos sectores sociales encuentren una escuela que mejore sus condiciones de integración al mundo del trabajo probablemente esto se modifique. Pero eso también debe estar asociado a mejores estructuras de empleo para sus padres.El Observatorio de la Deuda Social impulsó un proyecto por el cual chicos de San Antonio de Los Cobres hicieron fotos de su pueblo y pudieron contar cómo viven ¿Como puede describir la realidad que atraviesan los niños de esta comunidad?Lo que encontramos es que hay mucho por hacer, que los niños tienen muy pocas posibilidades de insertarse en la escuela viviendo en parajes y lugares muy alejados de San Antonio de los Cobres. Por eso recurren a una escuela hogar, pero obviamente no esa no es la situación ideal.
Tienen un déficit en términos de la familia. Si bien la escuela hace mucho por ellos, tienen necesidades que deberían ser atendidas y continuar los estudios es muy importante para ellos.
La vida de los niños en San Antonio de los Cobres
El Observatorio de la Deuda Social de la UCA (Universidad Católica Argentina) presentó el jueves en Salta un video en el que chicos del Hogar Escuela Guido Spano de San Antonio de los Cobres contaron cómo es su vida.
La filmación se proyectó en el auditorio de Fundara (Fundación para el Análisis y Reflexión de la Argentina), en el Día Internacional de los Derechos del Niño, con la presencia de alumnos del Hogar Escuela.
El proyecto del Observatorio de la Deuda Social consistió en convocar a los chicos para que hicieran fotos que reflejaran cómo es su comunidad y su forma de vida.
Las imágenes se compaginaron con testimonios de los niños y adolescentes sobre sus días en San Antonio de los Cobres en el cortometraje que se presentó el jueves en Salta Capital.
Pertenecer a parajes que están lejos de la escuela y no saber qué van a hacer cuando terminen de estudiar fueron algunas de las situaciones de las que hablaron los chicos, en un informe en el que también destacaron que les gusta la cultura de su pueblo.
El objetivo del trabajo fue difundir, desde la mirada de los niños, realidades asociadas con la educación y las perspectivas de futuro en el interior del país.
Perfil y trayectoria
Ianina Tuñón es licenciada en sociología de la Universidad de Buenos Aires. Realizó el doctorado en Ciencias Sociales de la Facultad de Ciencias Sociales y se graduó con una tesis sobre "Juventud, Educación y Trabajo: Oportunidades de Inclusión de los Jóvenes en la Argentina (1974- 2008)"
También es magister en Investigación en Ciencias Sociales de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires.
Trabaja desde 2006 en el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina. Además, es docente e investigadora de la Universidad Nacional de la Matanza, en el departamento de Humanidades y Ciencias Sociales.
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