Plazoletas de Pilar, en estado de abandono

Desde fines del año pasado, el intendente Humberto Zúccaro resolvió llevar a cabo un plan para inaugurar plazas en diferentes puntos del distrito, iniciativa que será una de las cartas fuertes para la campaña por la reelección.
Así, antes de que concluyera 2010, el jefe comunal prometió que en los nueve meses previos a las elecciones inauguraría al menos una plaza de manera mensual, por lo cual ya se ha cortado la cinta en lugares como Fátima y, próximamente, Parque Irízar.

Lo que se buscó con la decisión, además de impulsar las actividades recreativas de los más chicos y la vuelta de las familias a las plazas, fue prevenir y evitar que los terrenos vacíos sean usurpados. Sin embargo, más allá de las plazas, hay espacios verdes de menores dimensiones en los que queda mucho por hacer.

La plazoleta Silvio Zunino es uno de esos espacios. Ubicada en la intersección entre las calles Mansilla, Alsina y Fermín Gamboa, actualmente se encuentra descuidada y casi en estado de abandono. El cartel que le da nombre es ilegible y está tapado por pintura en aerosol, por lo tanto se sabe cómo se llama el lugar sólo si se tiene memoria. A su vez, la pérgola no tiene mantenimiento, por lo que las ramas han formado una maraña indescifrable que poco tiene que ver con el espacio verde que solía ser.

Consultado por El Diario, un vecino del barrio, José María, pidió que en el lugar “hagan algo distinto, total la usan para sentarse a tomar y tirar basura”. El hombre aseguró que “llamé como 70 veces a Espacios Verdes y no me dan bolilla. La pérgola está llegando al suelo, el otro día un señor mayor se clavó una rama en el ojo... Antes la recortaban, pero ahora no”.

El vecino afirmó que cuando todo está oscuro “es fácil esconderse ahí. El estado de la plaza atenta contra la seguridad, pasás a la noche y tenés dos tipos sentados, no sabés si te van a robar o están tomando. Antes tenía bancos y los sacaron, es un espacio que no se usa para nada, es una vergüenza”.

A pocas cuadras se halla la plazoleta José Basabe, frente a la vieja estación del ferrocarril Urquiza. Allí, desde hace varios años los juegos están desvencijados: la hamaca carece de asientos, conservando un travesaño oxidado y algunas cadenas. El sube y baja parece vencido y el cesto de basura está completamente inclinado. Eso sí: el pasto está corto, como único mantenimiento a simple vista. La calle que la rodea es utilizada por realizar pruebas a quienes desean obtener la licencia de conducir.

En uno de los ingresos a Villa Verde, sobre la calle Fragata La Argentina y a unos 100 metros de la ruta 28, la plaza se convirtió poco menos que en un terreno baldío con paso relativamente corto. Al igual que en los dos casos anteriores, el corte de pasto parece ser la única actividad de mantenimiento.

El predio tiene una superficie mucho mayor que los dos mencionados anteriormente, y unas bases de cemento que en la actualidad están descuidadas y convertidas en escombros.

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