Plazas y paseos públicos presentan un estado de abandono

Plazas y paseos públicos presentan un estado de abandono

Luján no se destaca precisamente por el cuidado y mantenimiento de sus espacios verdes. Aunque hay excepciones, la mayoría de esos lugares que están en los barrios se encuentran descuidados.

Aquella regla de oro del vecinalismo que asociaba a sus administraciones con el mantenimiento de la ciudad en base a la limpieza de sus calles, el cuidado de las plazas y el esmero por tener prolijos los espacios públicos, parece haber quedado en el pasado.

El presente muestra hoy todo lo contrario. Sin un área específica destinada a conservar y mejorar el estado de estos sitios, pueden contarse con los dedos de una mano aquellas plazas, plazoletas o espacios verdes que sean dignos de hacer sentir cierto orgullo a los vecinos.

Por el contrario, muchos lugares están prácticamente abandonados y librados a su suerte. Al margen del vandalismo propio a que son sometidos juegos, bancos, pérgolas o luminarias, la Municipalidad tampoco se esfuerza demasiado por revertir esta situación, que se observa en varios puntos de la ciudad. En verano, cuando la hierba crece más rápido, queda expuesto con toda crudeza el estado en que se encuentran los paseos públicos.

Esta semana, una vecina acercó a esta redacción un par de fotos de la placita del barrio Lanusse. Se aprecia un terreno baldío, cubierto de maleza y no mucho más. Queda en la calle Entre Ríos entre Zapiola y Patricios. Aunque lo menos que parece es una plaza.

Otro lector se comunicó el lunes a esta redacción para alertar por una situación similar, pero en este caso hizo referencia a la placita que está en el Hospital, a un costado de la calle Vicente López. Más allá del panorama que presentan los juegos, el lugar se encamina a convertirse en un basural.

En el barrio Parque Lasa, pasaron días y semanas enteras sin ser levantada una montaña de ramas entremezcladas con residuos en la esquina de Mayorano y A. Fernández. La altura era tal que, de acuerdo al ángulo de visión, llegaba a ocultar la plazoleta dedicada a la madre. Asimismo, el triángulo donde se encuentra este espacio público, tiene el pasto tan crecido que, los niños que se animan a internarse, a lo único que podrían jugar es a las escondidas.

Lo mismo sucede en Mansilla y Venerando Rodríguez, en el barrio San Bernardo, donde el pasto alcanza con facilidad el medio metro de altura, pese a que son los vecinos quienes se toman el trabajo de llevar adelante una tarea que debería estar a cargo de la Comuna.

En El Mirador, la plaza con juegos adaptados prácticamente no tiene más esos elementos y los pocos objetos de entretenimientos están rotos. Como si fuera poco, hace varias semanas nadie corta el pasto.  Su estado de abandono recurrente termina siendo luego blanco de quejas de los vecinos al indicar que la zona se convierte en lugar propicio para la delincuencia.

Otro ejemplo, de los muchos que hay, es la zona parquizada de Las Heras entre Pasaje Rossi y Olavarría. La maleza ganó una altura suficiente como para desalentar todo plan de hacer un picnic. En Los Laureles, el pasto de la placita también lo corta un vecino y, a duras penas, puede mantenerlo en condiciones.  

Aunque son minoría, hay algunas plazas que merecen ser destacadas. En Valle Verde, luce impecable; en Jáuregui, el espacio con juegos para hacer ejercicios donados por la termoplástica cumple con su función; y en Pueblo Nuevo, la plaza de Tropero Moreira y Las Catalpas, bien vale que aparezca en un catálogo turístico. En tanto, la plaza Colón, con su nueva fuente y algunos trabajos realizados en los últimos meses, luce renovada. 

 

Intención

El gobierno municipal tiene planes de volver a crear un área para parques y paseos públicos. 

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