La Plata es otra vez capital de la militancia estudiantil

A 38 años de la Noche de los Lápices, el recuerdo por de los jóvenes desaparecidos se convirtió en acción. Las agrupaciones ligadas al kirchnerismo concentraron frente al Pasaje, con recitales y debates. Las de izquierda marcharon a Obras Públicas.

Miles de jóvenes militantes platenses, en su mayoría secundarios, convirtieron la ciudad en el epicentro de la reivindicación de la actividad política. Lo hicieron los pertenecientes a organizaciones ligadas al kirchnerismo, quienes caminaron desde Plaza Italia hasta el Pasaje Dardo Rocha, donde concentraron para protagonizar una tarde de actividades que incluyeron recitales y debates. También los ligados a las fuerzas de izquierda, quienes marcharon con duras consignas desde la Dirección de Cultura y Educación hasta el Ministerio de Infraestructura (otrora Obras Públicas). En ambos, el recuerdo de los desaparecidos de la denominada Noche de los Lápices estuvo presente y se convirtió en herramienta de acción para transformar el presente.

La actividad de las agrupaciones afines al gobierno nacional, encuadradas fundamentalmente en la UES (Unión de Estudiantes Secundarios), FES (Federación de Estudiantes Secundarios) y FUA (Federación Universitaria Argentina), montaron una estructura con escenario y carpas, donde debatieron en torno a temas como la violencia institucional, medios de comunicación y Cromañón.

Antes marcharon desde Plaza Italia en una columna que contó con la presencia de los sobrevivientes Emilce Moler y Pablo Díaz, pero de la que también participaron las madres de Plaza de Mayo Adelina de Alaye y Ramona Ocampo de Icardi.

Ya en la calle 50 entre 6 y 7, donde montaron el escenario, las actividades comenzaron con un recital, pero los grupos de jóvenes coparon la Plaza San Martín, donde hubo diversas actividades. talleres, juegos, pintada de murales. De las charlas en las carpas participaron referentes como el profesor Javier Romero, el diputado nacional Horacio Pietragalla y el legislador porteño Pablo Ferreyra, hermano del asesinado militante del Partido Obrero, Pablo Ferreyra.

En el escenario, entre recital y recital, una pantalla emitía en vivo lo que registraba una cámara que recorría la plaza y hablaba con los jóvenes. El valor de la militancia, el legado de los jóvenes desaparecidos, lo ideales con los que salen a hacer política en la actualidad, fueron algunos de los temas en torno a los cuales hablaron los nuevos militantes.

Después de la charlas en las carpas, las actividades volvieron a la escenario, donde la organizaciones convocantes leyeron el documentos que consensuaron para esta oportunidad. Después fue el momento de la celebración musical, con la presencia del grupo Nonpalidece.

A Obras Públicas. El Ministerio de Infraestructura bonaerense ubicado en 7 y 59, donde en septiembre de 1975 concentraron los estudiantes secundarios que pidieron el boleto estudiantil, fue el escenario elegido por la Coordinadora Unificada de Estudiantes Secundarios (CUES), la cual se nutre con organizaciones de izquierda como el MST, el Partido Obrero y la Juventud Guevarista. Llegaron a ese lugar caminando desde la Dirección General de Cultura y Educación, y declamaron contra el gobierno nacional y provincial.

Los estudiantes secundarios fueron acompañados por universitarios y docentes. Y además de reclamar el boleto estudiantil gratuito, pidieron por salarios dignos para los educadores.

Fue en esa movida que participó la FULP (Federación Universitaria de La Plata) y las conducciones de la mayor parte de los centros de estudiantes. El pedido por acciones concretas para esclarecer la segunda desaparición de Jorge Julio López, de la cual el 18 se cumplen ocho años, el reclamo para que se desmantele “el aparato represivo estatal”, y el repudio a la figura del secretario de seguridad de la Nación Sergio Berni, fueron banderas recurrentes.

Entre los presentes vinculados con la denominada Noche de los Lápices estuvieron Marta Ungaro y Sivia Racero, hermanas de Horacio Ungaro y Daniel Racero, desaparecidos en septiembre de 1976, por su militancia y compromiso político.

Marta Ungaro fue quien le habló a la juventud repitiendo la consigna de siempre: “No olvidamos, no perdonamos y no nos reconciliamos”. La mujer pidió a los jóvenes que participen del final del juicio por los crímenes cometidos en el centro clandestino de detención La Cacha, pero reclamo que avances otras instancias judiciales, como la vinculada con el Pozo de Banfield, por donde pasó su hermano.

Y cerró con una apelación al espíritu militante de los jóvenes de hoy: “En cada uno de ustedes vemos a los chicos desaparecidos”, les dijo, y les reclamó que se preparen como profesionales para “cambiar el mundo, porque se cambia con profesionales que trabajan pos su pueblo”.

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