Los mendocinos compran alhajas, gustan usarlas, pero no gastan fortunas como antes para guardarlas en cajas de seguridad. También son un refugio "seguro" contra la inflación.
Sin embargo, estas compras -en líneas generales- no se relacionan demasiado con la inversión económica propiamente dicha sino con el consumo que se viene dando de artículos durables y relativamente lujosos.
Por un lado, la constante valorización del oro frena las ventas en cantidad pero; por el otro, termina de decidir a muchos por esa opción a la hora de comprar un colgante o una joya. "Por la inseguridad, la gente compra menos artículos costosos o pesados por lo que prefieren algo que puedan lucir tranquilamente", contó Guillermo Cordero, dueño de la tradicional joyería Tersani.
El joyero explicó que antes, este rubro se movía más en la línea de piedras preciosas o piezas para guardar en el banco.
En la misma línea, Juan Battaglia -quien con su padre Antonio están en el negocio desde hace 50 años- coincidió en que hace tiempo el mercado se movía hacia las joyas más lujosas pero que desde hace tiempo la mayoría se queda con la plata y el oro a pesar del incremento de su precio en el último año.
Alhajas de moda
Las alhajas que más se compran arrancan en los $ 100 y pueden llegar a los $ 3.000. De acuerdo con Cordero, la plata rodinada y las joyas Swarovski -muy de moda en los últimos tiempos- son los que más se consumen. Anillos de brillantes y ciertas piedras de menor valor también están entre las preferencias.
La valorización de las joyas es relativa porque se cotizan en dólares. Debido a que en Argentina el valor de esta moneda se ha estabilizado, en la actualidad es relativamente más conveniente adquirirlas aquí que en otros lados. Por otro lado, aunque el año del "boom amarillo" fue 2010, se cree que todo lo que tenga oro seguirá aumentando su valor.
De allí la recomendación de muchos economistas de comprar oro para ahorrar en lugar de colocar el dinero en un banco que otorga tasas bajas o con pesos que se desvalorizan día tras día por el incremento generalizado de precios.
"Muchas veces, la gente prefiere comprar oro para regalar en lugar de gastar un monto similar en otro tipo de regalo", comentó el dueño de Tersani, quien además aseguró que a los argentinos les gusta lucir plata, oro y accesorios de lujo para las ocasiones importantes. "Nada demasiado ostentoso sino piezas sencillas", agregó.
El mercado de joyas antiguas
En los diarios de Buenos Aires, son comunes las publicidades de negocios que compran joyas antiguas. En este sentido, Cordero contó que en Mendoza también existe un comercio de este tipo y que las joyerías pagan un precio razonable por ellas. En especial por el desmesurado valor que ha adquirido el oro. "Muchos necesitan el dinero o las venden porque no las usan, o debido a que prefieren viajar o usar la plata en otras cosas" explicó el joyero.
En esta transacción, hay quienes se sorprenden de lo que puede llegar a valer lo que tienen guardado. En la actualidad, el gramo de oro 24 cuesta alrededor de $ 175, aunque todos los días hay que chequear su cotización internacional. Esta cantidad del mismo metal precioso en anillos, pulseras o cadenas antiguas y usadas, se paga unos $ 100. El valor disminuye porque es preciso someter el material a un proceso de purificación.
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