La Plata: incertidumbre massista

La Plata: incertidumbre massista

Si bien el Frente Renovador ganó el año pasado, aún no ha surgido un candidato de peso y con votos propios. Además, todavía sobrevuela el fantasma de un pase del intendente

El massismo local navega en una suerte de incertidumbre hacia el puerto 2015. La misma está marcada básicamente por decisiones ajenas al sector, el cual -además- tiene al menos dos espacios dentro del mismo club.

El hombre más votado de Sergio Massa en La Plata fue el concejal José Ramón Arteaga, quien nunca fue candidato a in-tendente, y si bien atesoró un caudal impresionante de sufragios, nunca quedó en claro cuánta fue la incidencia real del factor arrastre. Dicho en otras palabras, Arteaga tiene votos propios, pero pocos creen que sean los suficientes como para ganar el premio mayor.

Jorge Sarghini, jefe del bloque de diputados del Frente Renovador, tiene un apreciable grado de instalación en La Plata, pero siempre dejó en claro que su ambición no es jugar a la intendencia. Sarghini es más técnico que político, y de ahí quizás surja el argumento a esta definición. Además, el ex ministro de Economía tampoco cuenta -en la previa- con votos propios como para inclinar una elección.

Quien más ha jugado, al menos en la calle en las últimas semanas, es el “Chubi” Leguizamón, ex jefe de gabinete de Casal en Seguridad. Fue candidato a Diputados y se quedó afuera. Pero es la cara visible de un armado de avezados dirigentes del peronismo local, que abrevaron en casi todas las mieles: alakismo, duhaldismo, menemismo y kirchnerismo. Más allá de su trabajo de instalación actual, Leguizamón tampoco parece contar con el caudal necesario de votos propios como para llegar al sillón de calle 12.

Otro grupo de massistas platenses se referencia en Carlos Melzi, hoy sin cargo electivo, y el concejal Gerardo Jazmín. Más allá de la buena interna que realizaron el año pasado, ninguno de los dos tiene estos votos propios para ser intendente.

¿Entonces? ¿Quién los tiene? En el massismo se apuesta al factor arrastre. El tema es si dicha jugada resulta muy riesgosa. En 2013 funcionó, pero era una elección de medio término, no una decisiva por la intendencia.

Más allá de las divergencias que deberán dirimir los dos sectores del massismo, está claro que naturalmente no surge un candidato con coseguro de gran elección. Y el interrogante mayor, la causa de toda esa incertidumbre, es qué hará el intendente Bruera, quien puede gustar más o menos, pero sí cuenta con votos propios. También, es verdad, tiene cierto nivel de rechazo producto de las inundaciones pasadas.

Bruera sigue cerca de todos y aún no está dicha la última palabra. La gente de Massa lo sabe, y el tigrense, también. De hecho, han hablado de éste y otros temas.

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