Un planteo formalizado desde varios frentes

Las dificultades para encontrar personal dispuesto a trabajar en la cosecha olivícola se reeditan cada año en la Provincia. El principal obstáculo es que, por tratarse de un trabajo que dura sólo uno o dos meses al año, no es atractivo para trabajadores de otros rubros y ni siquiera para desocupados.
Es que como los desocupados vienen percibiendo desde hace años beneficios sociales -primero los planes Trabajar, después los Jefes de Hogar y ahora la Asignación Universal por Hijo- temen no recuperar ese beneficio, que se da de baja mientras dura el período de cosecha.

Debido a que esta problemática se viene repitiendo sistemáticamente con cada campaña olivícola, Catamarca formalizó un planteo ante Nación, siempre en un mismo sentido, pero procurando la medida desde distintas vías.

Por un lado, el director de Inspección Laboral planteó en el Consejo Federal del Trabajo una propuesta que salió del Ministerio de Gobierno de la Provincia y en la que se solicitaba "la modificación del decreto de la asignación universal por hijo y toda otra normativa que implemente un beneficio social y que sea considerado incompatible con el empleo formal".

Por la vía legislativa, el diputado nacional por Catamarca Dalmacio Mera (FV) presentó un proyecto de ley de igual tenor en el que solicita al "Poder Ejecutivo que disponga las modificaciones necesarias en los programas de ayuda y asistencia social a fin de que los mismos no se anulen en caso de trabajo temporario o trabajo agrario".

Este diario también sostuvo esa postura editorialmente y a través de su presidente, Silvestre Zitelli, quien en dos oportunidades publicó cartas abiertas -una dirigida al ministro de Trabajo de la Nación y otra al Gobernador- solicitando medidas al respecto. "La solución sería que el Estado propicie la adecuación de la normativa a los efectos de que los trabajadores sean ocupados "en blanco" por las empresas durante el tiempo de cosecha sin que por ello pierdan el beneficio económico" porque, destacó, en ese esquema, todos ganan: el Estado y el gremio que perciben los aportes patronales por los empleados, los trabajadores que siguen percibiendo el beneficio, y los empresarios, que consiguen personal para levantar su producción.

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