A días de la Consulta Popular por la Policía Municipal, es válido recordar y comparar las voces y protagonistas de otra Consulta como fue la que realizó el ex intendente Aprile. Argumentos muy similares.
El derrotero de la década ganada derivó en un cambio de paradigma, en épocas kirchneristas no existe el respeto a la pertenencia partidaria, solo tiene sus privilegios pertenecer al partido de gobierno (con sus mutaciones a cuestas), y demostrarlo constantemente es una condición indispensable a la hora de llevar adelante un municipio. En su momento lo sufrió Daniel Katz cuando le tocó suceder a Aprile, ahora lo sufre Gustavo Pulti, pese a ser elegido bajo el paraguas de un partido vecinal. Ambos debieron dar demostraciones de su lealtad al “modelo”.
En el caso de Katz escondió su pertenencia partidaria y se enroló en una “Concertación” que nunca fue tal; en el caso de Pulti escondió, tras la falsedad intelectual de un FRENTE, el palmares de su histórico partido vecinal, llevándolo a obtener menos de un 8% en las elecciones legislativas de hace 4 años, disfrazado en un rotundo triunfo de la mano de un sistema electoral diagramado a medida de los intereses del gobierno de turno; pero eso no era suficiente y debió asumir el rol de candidato testimonial a legislador provincial. Todo sea por demostrar fidelidad al modelo. Más allá de semejantes muestras de lealtad ambos fueron fustigados por referentes locales del partido gobernante. Parece que nada es suficiente.
Volviendo al año 1996, el gobierno municipal convocó a una consulta popular en la que ponía en consideración de los vecinos el financiamiento por medio de una “sobretasa” de las obras incluidas en el ambicioso plan “Mar del Plata 2000″. Buscando legitimidad diría algún libro.
En aquella oportunidad fueron 89.380 -el 53,74% de los votantes- los marplatenses que le dijeron sí a la propuesta del intendente Blas Aurelio Aprile de contribuir con 3 y 4 pesos según corresponda durante 8 años para realizar las 25 obras en cuestión. Asimismo esas cifras revelan que fueron más de 158.000 los vecinos que voluntariamente se acercaron a las 717 mesas dispuestas en todo el partido de General Pueyrredon para depositar su voto.
Los voces por aquel entonces eran disonantes, el archivo refleja que algunos afirmaban “nos va a meter la mano en el bolsillo pero antes nos pregunta si estamos de acuerdo”, mientras el intendente se mostraba desde un helicóptero explicando las bondades del plan de obras. Otros decían que Aprile era “un egoísta que quiere que le digamos que sí a las obras que sólo se le ocurrieron a él.”
El tiempo transformó esta consulta en poco menos que una gesta, no se recuerdan las voces opositoras y se destaca el aspecto revolucionario, desde lo cívico, de la misma, “Una verdadera fiesta”. La construcción del relato no permite exclusividades, es una práctica tan añeja como la política misma.
El arco opositor mostró algunas ambigüedades. Carlos Baldino, concejal del Frepaso, fue un férreo opositor en el seno del Concejo Deliberante, quizás el único que lo hizo de manera explícita. Afirmó sin titubeos “esta derrota es casi un triunfo”. Antes del comicio había señalado que “si el No saca el 45% descorcho champagne”. Un tiempo después descorcharía en la euforia del 61% de la Alianza.
El titular del bloque justicialista en el H.C.D, Javier de la Reta puntualizó que “el peronismo está de acuerdo con las obras pero habrá que ver de qué manera se llega a un consenso para que estos proyectos se concreten”. Juan Garivoto no dudaba al afirmar que “el gobernador reside en Lomas de Zamora y nosotros no cuestionamos las obras sino el sistema elegido para financiarlas”. Apoyo tibio o amarilleo le dirían en la actualidad, acompañamiento crítico en una lectura más académica.
Los diarios de por aquel entonces nos brindan algunas textuales imperdibles: “Cómo no estar de acuerdo con un plan que dará trabajo a muchas familias” explicaba Jaime Ruiz albañil desocupado y veterano militante de la Uocra local; “Yo quiero ver si todos los que votaron por el sí van a pagar esa plata durante los ocho años que dura esta historia de Aprile”, se quejaba Nora una nerviosa ama de casa del barrio Los Pinares.
Gustavo Pulti, por entonces concejal de la Alianza Marplatense, dio un apoyo crítico: dijo que estaba de acuerdo con las obras, pero no con que se financiaran con un aumento de tasas. Incluso un mes antes de la consulta popular propuso que en lugar de dos opciones (SI y NO al Plan Mar del Plata 2000) hubiera tres: un SI “con aumento de tasas”, un SI “con ahorro, eficiencia y financiamiento” y el NO.
En resumidas cuentas, la posición de la oposición (valga el juego de palabras) se asemeja a la que por estos días vemos en relación a la consulta propuesta para la creación de la Policía Comunal.
Argumentos similares, algunos vehementes NO, otros tímidos SI, pero muy pocos COMO en ambos casos. Por aquel entonces las obras eran necesarias, el tiempo lo demostró, pero se discutía que las debieran pagar los vecinos. En la actualidad, la inseguridad es una triste realidad, pero se discute que los vecinos deban pagar más tasas, la oposición dice así NO.
El COMO merece una discusión de fondo. En algunas provincias los municipios son autónomos, en consonancia con lo consagrado por la Constitución Nacional. En la provincia de Buenos Aires los municipios son autárquicos (casi meras delegaciones del poder asentado en La Plata), quizás la autonomía sea el principio de la solución de muchas falencias del Estado provincial. El Municipio debe acudir ante un sistema educativo provincial en crisis y debe planificar un sistema de salud que funcione como soporte de una endeble estructura provincial. La carga impositiva recae como tasa y como impuesto sobre los contribuyentes. Una discusión a la altura de la circunstancias demandaría consensos y “Políticas de Estado”.
Esta es una oportunidad para discutir el COMO, sin oportunismos de un lado ni del otro. Sin publicidades ostentosas o discursos de barricada. Hasta ahora seguimos con SI o NO, algunos más tibios otros más acalorados, como respondiendo ciegamente a la dicotomía planteada por la consulta.
Volviendo al año 1996, la reacción de Pulti después del plebiscito en donde triunfó el SI, fue en el mismo tono que sus declaraciones previas. Dijo que sólo había concurrido a las urnas el 40% del padrón y que apenas había dado su consentimiento al proyecto el 22% de los ciudadanos de Mar del Plata. Solo nos resta esperar un par de semanas…



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