Mientras casi 700 viviendas se encuentran prácticamente dejadas a su suerte en cercanías del barrio San Miguel, en los sectores de Villa Delfina y Villa Rosas sí se perciben avances parciales. Las demoras en finalizar los barrios comenzaron hace unos dos años, debido a las dificultades para conseguir los fondos comprometidos por el gobierno nacional.
Alcanza con recorrer el amplio espacio de tierra ubicado en el barrio San Miguel, donde comenzaron a construirse unas 760 viviendas para afiliados de cuatro sindicatos, para notar que lo que se proyectaba como un nuevo y populoso barrio es en la actualidad una especie de pueblo fantasma.
A excepción de las 82 casas pertenecientes al Sindicato de Vialidad Nacional, en las que sólo resta instalar la red de gas y cloacas, y son celosamente custodiadas día y noche, las 144 del Sindicato de Industrias Químicas, 260 de la UOM y 276 de Sutiaga no registran ningún tipo de avance ni cuidados.
"Es una lástima el estado en el que se encuentran, hace al menos dos años que no se ve gente trabajando para terminarlas. Lo único que notamos es que una vez por mes viene personal de una cooperativa contratada por el municipio a cortar las malezas que crecen en el lugar", contó Oscar Brunoli, vecino del sector.
Vidrios rotos, puertas con óxido, falta de pintura en algunas y de techos en otras, además de ventanas y mampostería, son parte del paisaje que puede verse desde el perímetro que bordea al extenso predio ubicado entre las calles Los Tamariscos, Angel Della Valle, Formosa y El Caldén.
Otro residente de la zona agregó conocer que la empresa que llevaba adelante los trabajos, Andreatta SRL, "ni siquiera tiene allí materiales para hacer alguna tarea menor". En el obrador de la firma no se ven maquinarias ni nada que dé indicios de una reciente o inminente actividad.
En tanto, en las 82 de Vialidad Nacional, las cuales se encuentran casi terminadas, el panorama es diferente. Fueron pintadas por dentro y por fuera y sólo resta hacer algunas instalaciones de gas y cloacas, tareas que en parte no dependen de la firma Ecop SRL, la misma que llevó adelante los trabajos en el barrio de taxistas luego denominado "Néstor Kirchner".
"Si hubiera plata ya las deberían haber entregado porque los trabajos que faltan son menores. Sin embargo, en este momento sólo había un trabajador haciendo tareas, pero fue enviado al barrio de los taxistas para hacer algunas reparaciones en ese lugar", contó otro vecino que dijo tener diálogo frecuente con las pocas personas que pueden verse en ese predio.
El barrio de la Cooperativa de Choferes de Taxis fue el último del Plan Federal entregado a sus propietarios en Bahía Blanca, el 31 de mayo del año pasado. Días después comenzaron las denuncias vecinales por problemas con la infraestructura, los cuales se fueron solucionando de manera paulatina. De hecho, todavía continúan las tareas.
Avances. Diferente es la situación que se percibe en las poco más de 550 casas de Villa Delfina y Villa Rosas, separadas tan sólo por la avenida Arias, las cuales fueron usurpadas en enero pasado por unas 200 familias y se encuentran ubicadas entre las calles Nueva Provincia, Jorge Moore, Pedro Pico y Chubut.
Si bien allí también se progresa con disparidad, ya que varias ni siquiera tienen techo, se pueden ver avances concretos por parte de dos empresas que mantienen a unos 60 obreros realizando diversas tareas.
Tras una recorrida por el lugar, ayer se podía observar a personal de una de las firmas colocando postes de luz en el sector de Villa Delfina, mientras que en al menos 50 de las casi 250 ubicadas en el predio de Villa Rosas trabajaban unos 30 obreros haciendo tareas de pintura exterior e instalación de cocinas, entre otras actividades.
"Calculamos que en poco más de un mes estaremos terminando con casi 50 viviendas, ya que hubo que hacer muchos arreglos luego de que fueran destrozadas cuando se produjo la ocupación. Rompieron todas las puertas y sacaron hasta las cloacas", dijo un operario.
Esas 550 viviendas habían quedado virtualmente paralizadas hace un año y medio, como consecuencia de las dificultades que la contratista Proa-Karpa tuvo con el cobro de sus últimos certificados. Tras varios meses de espera, unas 200 familias decidieron usurpar el predio en enero.
Luego del desalojo, el secretario municipal de Obras y Servicios Públicos, Rubén Valerio, anunció en febrero que una tanda de 50 viviendas serían entregadas en abril, promesa que no se concretó.
En aquel entonces anunció la contratación directa por parte del municipio de las firmas locales Benedictino SA, Ecoar Bahía SRL, Norten SA, Concer Constructora Argentina, RyS Redes y Servicios SA, y Urbanismo y Construcciones SA, las cuales serían las encargadas de continuar con los trabajos.
Ayer "La Nueva Provincia" sólo pudo identificar a obreros de dos de esas empresas, Norten SA, y Redes y Servicios SA.
Próximas
250 viviendas en torno a la avenida Arias fueron adjudicadas en marzo tras un sorteo realizado por el municipio entre 9.000 inscriptos y serían las próximas a entregar, entre noviembre y diciembre. Hasta el momento sólo se finalizaron 15 durante abril y se prevé la conclusión de unas 50 para junio. El resto deberá seguir esperando.


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