El plan del equipo de Arroyo para achicar el gasto y recaudar más

Analiza recortar funcionarios políticos y horas extras. También alquilar menos inmuebles. No habrá rebajas tributarias, sino aumentos por debajo de la inflación. Y evalúa eliminar la tasa de residuos sólidos urbanos, denominada Girsu.

Por Ramiro Melucci

Enfervorizado por el triunfo electoral, Carlos Fernando Arroyo dijo en la noche del 25 de octubre que, entre otras medidas, iba a bajar las tasas. La frase captó la atención de propios y extraños y generó un interrogante imediato: ¿cómo haría el intendente electo para disminuir los tributos en un contexto inflacionario?.

La respuesta la fue explicando durante la semana José Cano, su futuro secretario de Economía y Hacienda, que no anduvo con vueltas: no habrá baja de tasas sino aumentos por debajo de la inflación.

El plan que buscará poner en marcha la administración de Arroyo para reorientar las finanzas municipales desde el 11 de diciembre está planteada sobre esa premisa. Y también sobre otra: que más contribuyentes paguen menos. Lo que en lenguaje económico implica subir el índice de cobrabilidad a través de una disminución de la presión fiscal.

"Hay que cambiar la lógica de algunas cosas. Hoy la cobrabilidad municipal está muy caída. Está en aldededor del 58%. Cuando yo dejé la secretaría de Hacienda, en junio de 2008, la cobrabilidad estaba en el 72,5%. Cada punto de cobrabilidad significan 6 millones de pesos que se pierden de recaudar", sostiene Cano.

Para explicar el plan suele citar un ejemplo: una recaudación de $ 2400 se alcanza cobrándole $ 40 a 60 personas o $ 30 a 80. "La diferencia para cada persona es de 30%", redondea. Y da a entender que la primera opción es la que aplica el gobierno de Pulti, mientras que la segunda es la que la nueva administración pretende instrumentar.

En el equipo de Arroyo están convencidos de que la presión fiscal del municipio "nunca estuvo tan alta". Por eso, además de incrementar los tributos municipales menos que la inflación, analizan la posibilidad de eliminar la tasa Girsu (de Gestión Integral de los Residuos Sólidos Urbanos), que se cobra a través de la factura de Obras Sanitarias (OSSE).

En el entorno del intendente electo aseguran que lo que se recauda por esa tasa, en lugar de derivarse al funcionamiento de la planta de separación final de residuos, la comunicación y educación ambiental y la sustentabilidad del ambiente urnano y natural, "se malversa". Advierten que, en algunas boletas de OSSE, la Girsu supone "el 40% del total".

Para compensar

Claro que para subir las tasas por debajo de la inflación y eliminar un tributo hay que tener asegurada una forma de compensar los ingresos. "Lo vamos a hacer con el aumento en la recaudación que pretendemos lograr, pero a su vez disminuyendo los gastos superfluos. Queremos disminuir alquileres, gastos de publicidad y propaganda y gastos de horas extras. También achicar la planta política", promete Cano.

Ahí hay otra diferencia entre lo que llegó a decir Arroyo y lo que en realidad se planifica. El ex director de la Escuela Media N° 2 sostuvo que gobernaría con 20 funcionarios políticos. Fue, explican en su equipo, una exageración para marcar la necesidad de disminuir la planta política: no se puede gobernar un distrito de casi de 700.000 habitantes como el que componen Mar del Plata y Batán con sólo 20 funcionarios.

Según los datos que maneja el futuro secretario de Economía, hasta el 31 de diciembre del año pasado la planta política estaba formada por 183 fuincionarios. Supone que el número podría "estar arriba de 200" por la impronta que adquirió este año la Secretaría de Seguridad y el Centro de Monitoreo. La intención será reducirla aproximadamente un tercio, para que queden 60 o 70 funcionarios. ¿Cómo? El primer intento operará a partir del reagrupamiento de entes descentralizados, una de las propuestas que lanzó Arroyo el día después de su triunfo en las urnas. Para empezar, se unificarían las áreas de Cultura, Turismo y Deportes. También trascendió la posibilidad de fusionar el Ente de Obras y Servicios Urbanos (Enosur) con el de Vialidad y Alumbrado (Emvial). En dirección opuesta, nacería un ente de educación.

También habrá una revisión de la planta permanente. "Está habiendo muchos movimientos raros en estos últimos tiempos. Vamos a revisar todos los decretos y vamos a corregir los que no encuadren en la norma vigente", sugiere Cano. Y avisa que insertará el bisturí en las horas extras.

 

Alquilar menos

Cuando asuma, Arroyo analizará con su gabinete las propiedades que alquila el municipio. El objetivo es achicar el gasto en ese concepto. En el lista aparecen áreas como Educación, Salud, Inspección General, el Centro de Monitoreo y la Agencia de Recaudación. Arroyo plantea trasladar algunas al Centro Cívico del Oeste, que se está construyendo en el barrio Libertad.

Cano suma una propuesta que redactó en un pedido de informes de febrero del año pasado: el municipio tiene propiedades en desuso que podría vender para, luego, construir espacios especialmente proyectados para el funcionamiento de dependencias municipales, en lugares apropiedos y que permitan una "efectiva descentralización" de la estructura comunal.

Por el lado de los ingresos, otra de las iniciativas será la modificación del Código de Publicidad. "Vamos a permitir los carteles para recaudar más en verano", dijo el intendente electo.

Los números de la municipalidad, está claro, preocupan a la próxima gestión. Hasta agosto, el déficit ascendía a "$ 546 millones", lo que implica "el 27% de la recaudación de la administración central", advierte Cano. "Quiere decir que de cada 100 pesos que se recaudan se están gastando prácticamente 130", ejemplifica.

Menciona que, hasta ese mes, la brecha promedio entre recaudación y gastos mensuales era de $ 68 millones. "Se recaudan $ 258 millones y se gastan 326", detalla. Y enseguida concluye: "Esto es insostenible no sólo en la municipalidad sino en cualquier lado. Vamos a trabajar para que eso se vaya corrigiendo, aunque no va a ser de un día para otro."

 

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