Buscan el consenso con comunidades para que esquilen ejemplares. Ya acordaron un plan de vigilancia y control.
Sucede que desde el año pasado se han detectado cantidad de vicuñas muertas y cuereadas en la zona de Vilama, en una zona fronteriza con Bolivia, que se repitió este año. Es por ello que la Secretaría de Gestión Ambiental inició diversas acciones desde su rol, y también en conjunto con otros organismos del Estado.
Una vez identificadas las matanzas y tras reunirse con la gente de la zona, se determinó que se trata de cazadores que provienen de Bolivia u otros países. Ante ese cuadro, el mes pasado y en conjunto con la Secretaría de Gobierno, Policía, Gendarmería y los municipios cercanos de Bolivia consensuaron establecer un plan conjunto para dar solución a esta problemática.
Para ello se han estado reuniendo en forma consecutiva y periódica. En el último encuentro se determinó la creación de un Plan de Vigilancia y Control en todo el límite argentino-boliviano. Fue la semana pasada que se acordó el cronograma de inspecciones y controles, entre la Secretaría de Gobierno y la de Gestión Ambiental, cuyos representantes consensuaron que se concretará a fines de este mes y a partir del 2014.
Además se avanza en el Plan de Conservación de la vicuña en silvestría, de competencia de la Secretaría de Gestión Ambiental, que fue elaborado junto con organismos especializados de la universidad y la Secretaría de Ambiente de la Nación. Este plan está siendo actualmente socializado entre las comunidades puneñas que están sacándose las dudas, realizando sus aportes como conocedores de la zona.
“Con las comunidades ya organizadas y realizando las esquilas una vez al año, esta matanza es de esperar que disminuya, porque la vicuña no va a tener lo preciado, que es su fibra. Entonces es un impacto que, cuando se comience a implementar en todas las comunidades, va a ser positivo”, precisó Alejandra Arduino, secretaria interina de Gestión Ambiental.
Es que se trata de un plan que brinda lineamientos generales en torno a la conservación de la especie, a partir de lo cual las comunidades deberán presentar sus planes de acción local, que luego serán evaluados en la Dirección de Biodiversidad, lo que les va a permitir realizar la esquila de las vicuñas que se encuentren en sus territorios. Vicam, una institución de investigación fue quien asesoró a Santa Catalina donde realizó una prueba piloto de esquila, que repitió recientemente.
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