La pistola pertenecía a un expolicía asaltante

Descubren que el arma calibre 9mm hallada junto al cadáver de Segundo Huaiquilicán le había sido asignada por la Federal a Favio Daniel Buchet, condenado en 2002 a doce años de cárcel.
Una singular derivación tuvo el todavía irresuelto asesinato de Segundo Virgilio Huaiquilicán (22), baleado el domingo a la noche en Villa Ressia, cuando se descubrió que la pistola 9mm que fuera encontrada junto a su cuerpo, le había sido asignada por la Policía Federal a Favio Daniel Buchet, un excabo de esa repartición condenado en 2002 a doce años de prisión por varios asaltos.

La información fue revelada ayer por el jefe de la Departamental Bahía Blanca, comisario mayor Gustavo Daniel Maldonado, quien dijo que el arma incautada en la intersección de Río Negro y Nueva Provincia, debería haber estado bajo custodia en el Palacio de Justicia, en Estomba 34.

Según constancias del archivo de este diario, en diciembre de 2010 los entonces integrantes del Tribunal en lo Criminal Nº 2, que juzgaron a Buchet, denunciaron la sustracción de algunas armas y otros elementos, aunque en aquella ocasión no figuraba la pistola calibre 9mm entre los faltantes.

"La pistola hallada debajo del cuerpo de Huaiquilicán contenía el escudo de la Policía Federal", expresó Maldonado, y al cotejarse el número de serie se determinó fehacientemente que le había sido provista a Buchet por la Policía Federal.

"Esa pistola pertenecía a Favio Daniel Buchet, quien en aquella ocasión se desempeñaba como custodio del exfiscal general federal Hugo Omar Cañón", agregó el vocero.

Agregó que en la víspera se solicitó al fiscal Eduardo Horacio Zaratiegui, de la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio Nº 8, gestione la autorización para efectuar diligencias tendientes a corroborar si el arma 9mm que presuntamente portaba el joven asesinado, fue empleada en el atraco que sufrió el 18 de abril pasado, el médico Víctor Duarte Sotelo (41), en su casa del barrio San Ignacio.

"Lo extraño es que esta pistola no tenía pedido de secuestro --debería haber estado incautada en los tribunales--, más allá de que debía estar fuera de circulación. Realmente es muy extraño que esté en manos de delincuentes", destacó el jefe departamental.

También se analiza la presunta intervención de Huaiquilicán en una serie de atracos perpetrados en las últimas semanas en Bahía Blanca.

Entre esos delitos figura el que tuvo por víctima al doctor Duarte Sotelo, cometido en su casa de Fournier al 4300, quien fue reducido por atracadores armados cuando se hallaba junto con unos amigos y después recibió dos balazos cuando pretendió perseguir a los malhechores en su huida.

Por ese hecho la policía aprehendió hace algunos días a Cristian Andrés Martín (18), pero la jueza de Garantías Nº 3, doctora Susana Graciela Calcinelli, consideró que no había pruebas que lo vincularan seriamente con el caso.

El homicidio

En cuanto al crimen de Segundo Huaiquilicán, quien vivía en Tierra del Fuego 1619 y tenía antecedentes, hasta las últimas horas no se había informado sobre avances en la búsqueda del asesino.

El joven fue baleado el domingo a la noche en un presunto ajuste de cuentas en Villa Ressia y murió a mediodía del lunes en Terapia Intensiva del Hospital Municipal de Agudos Doctor Leónidas Lucero.

Como se informara en la anterior edición, el hecho de sangre se perpetró aproximadamente a las 21.30 del domingo, cuando la víctima se encontraba junto a un grupo de conocidos en la intersección de Río Negro y Nueva Provincia.

"El agresor --cuya identidad no trascendió-- también estaba acompañado por una banda de muchachos, que primeramente se trenzaron a golpes de puño con el resto de los sujetos", dijo anteayer el subcomisario Claudio Petrizán, segundo jefe de la seccional Primera.

"Aparentemente empezaron a discutir en referencia al superclásico Boca-River, pero lo concreto es que esta confrontación viene de larga data, por lo que entendemos que este incidente, que luego se agudizó con armas, se debió a un ajuste de cuentas", agregó.

Dijo el vocero que Huaiquilicán fue baleado por un sujeto de similar edad a la suya, a quien conocía, por lo que cobró fuerza la hipótesis de un ajuste de cuentas.

Sustracción en el Palacio de Justicia

A principios de diciembre de 2010, dos revólveres de calibres 32 y 38, y dos envoltorios con cocaína y marihuana, que se encontraban secuestrados bajo la guarda del Tribunal en lo Criminal Nº 2, desaparecieron misteriosamente de las oficinas ubicadas en el tercer piso del Palacio de Justicia.

También faltaron un cuchillo y un reloj, pero estos últimos fueron localizados en oficinas del propio tribunal, aunque en lugares distintos a los que debían estar.

Los revólveres, pertenecientes a distintas causas, y los 300 gramos de droga, estaban en envoltorios de nylon, dentro de una caja, en la mesa de entradas, listos para ser enviados a la sala de efectos de la fiscalía, tras la finalización de un juicio.

El fiscal Eduardo Zaratiegui, a cargo entonces de la investigación, logró acreditar que el 19 de noviembre de ese año, a las 14.30, la mesa de entradas del Tribunal en lo Criminal 2 fue cerrada con llave, mientras que el resto de las dependencias quedó de la misma manera.

El delito se descubrió el martes 23, luego del feriado largo, por lo que la sustracción se habría cometido en un lapso de cuatro días.

El insólito caso fue denunciado formalmente por los jueces Alejandro Cantaro, María Eloísa Errea de Watkins y Claudia Fortunatti.

Si bien no se conocieron precisiones en cuanto a si la pistola calibre 9mm ahora incautada también se encontraba en ese lugar, cobran suma importancia las palabras del comisario mayor Gustavo Maldonado, respecto de que debería haber estado bajo custodia judicial.

Responsable de once robos

Durante el primer semestre de 2000, el exsuboficial de la Policía Federal, Favio Daniel Buchet, mantuvo en vilo a la ciudad cuando cometió al menos once asaltos contra comercios, hasta que el 3 de junio de ese año una de las víctimas lo reconoció en la calle y fue capturado.

El 14 de febrero de 2002, el Tribunal en lo Criminal Nº 2, integrado por los jueces Ariel Armando Soto, Alejandro Salvador Cantaro y María Eloísa Errea de Watkins, le impuso la pena de doce años de prisión al hallarlo culpable de diez robos agravados por el uso de arma y de una tentativa.

Sin embargo, la sentencia no quedó firme ya que la defensa presentó un recurso ante el Tribunal de Casación bonaerense, quedando a cargo de la Sala I, compuesta por los jueces Benjamín Ramón Sal Llargués, Carlos Angel Natiello y Horacio Daniel Piombo.

Así, la tramitación del proceso sufrió una excesiva demora que benefició al condenado y le permitió abandonar la cárcel antes de cumplir la mitad de la sanción.

Recién el 9 de junio de 2005, Casación confirmó el fallo del tribunal bahiense, y cuando las actuaciones se recibieron en el Juzgado de Ejecución Penal, a cargo entonces del doctor Miguel Adrover, por aplicación de la ley del "dos por uno", Buchet recuperó definitivamente la libertad el 24 de octubre de 2005.

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