En Salta, el cartel de Sinaloa que manejaba el “El Chapo”, tenía presencia en el norte provincial. Manejaban laboratorios, transportes y habrían estado asociados a la Fundación de Madres
Manejaban laboratorios, transportes y habrían estado asociados a la Fundación de Madres de Plaza de Mayo, iglesias evangélicas y funcionarios del gobierno de Chaco. Jorge Capitanich, hoy el hombre fuerte del kirchnerismo, está en la mira de la DEA por su relación con el delincuente mexicano.
Por trece años las autoridades mexicanas y norteamericanas, buscaron en todo el planeta a Joaquín “El Chapo” Guzmán y fueron quienes determinaron que entre el 2010 y marzo del 2013, estuvo viviendo en nuestro país y organizando sus negocios en varias provincias.
El año pasado la revista mexicana “Proceso” publicó una investigación en la que aseguraba y documentaba que “El Chapo” Guzmán vivió durante varios meses en el noroeste de Argentina, probablemente en la localidad tucumana de Tafí del Valle, “al amparo de empresarios inescrupulosos ligados al narcotráfico, los que por plata lo recluyeron en sectores alejados de la sociedad o en poblados marginales y de bajo nivel cultural”.
La información publicada por la revista “Proceso”, fue tomada de un dossier mayor, elaborado por la DEA, en donde se detalla que “la presencia de Joaquín Guzmán en la provincia argentina de Tucumán, fue alentada por un grupo de empresarios y políticos de esa provincia y de las de Salta y Santiago del Estero. Fueron ellos quienes consiguieron las propiedades en donde estuvo viviendo Guzmán”.
La base de operaciones de Guzmán en Argentina, fue la provincia del Chaco, en donde estableció fuertes relaciones con el gobierno de Jorge Capitanich. La avanzada mexicana comenzó en el 2007, de la mano de María Alejandra López Madrid, quien tenía como objetivo poner en funcionamiento la Iglesia Evangélica del Nuevo Milenio, culto por medio del cual el cartel lavaba dinero. Para poder operar necesitaba la autorización legal de un Estado provincial y la consiguió gracias al gobierno chaqueño.
Según el mexicano José Reveles, autor del libro “El cartel incómodo”, el ex subsecretario de Culto de Capitanich, José Mongelo, había canalizado subsidios millonarios a la iglesia para que el pastor mexicano Jerónimo López Valdez se hiciera cargo del templo “La Roca”, utilizando a la iglesia evangélica del Nuevo Milenio de Resistencia como pantalla para lavar dinero del narcotráfico.
En diciembre de 2011, Mongelo asumió como diputado nacional encabezando la lista del FPV. A partir de ese momento las redes del “Chapo” comenzaron a extenderse a todo el país. Las denuncias de Reveles son coincidentes con lo que publicó la revista mexicana “Proceso”, que va más allá en sus revelaciones, ya que relaciona a algunas iglesias evangélicas de la zona, escuelas secundarias con kiosquitos próximos a ellas, organizaciones de ayuda social comunitaria y hasta una universidad privada de Tucumán, las que supuestamente sirven de máscara para la actividad de los narcos, distribución y lavado de dinero en el NOA.


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