El Pincha se floreó, es único líder y sueña en grande

El Pincha se floreó, es único líder y sueña en grande
A pura contundencia, el Pincha venció 3-0 al Ciclón en lo que fue la despedida de Verón como local. Correa y la figura Franco Jara, por dos, marcaron los tantos para que el cuadro de Pellegrino espere los resultados de River y Gimnasia en la cima del torneo.
Estudiantes jugó y ganó el partido del semestre. El Pincha vapuleó a San Lorenzo 3-0 y se quedó con la cima del campeonato de manera momentánea hasta que mañana jueguen River y Gimnasia. Joaquín Correa y Franco Jara, en dos ocasiones, marcaron los goles para la victoria del albirrojo en lo que fue, además, el último partido como local de Juan Sebastián Verón.

Con la contundencia justa para doblegar a un flojo rival, el equipo de Mauricio Pellegrino edificó una victoria vital en sus pretensiones de seguir con vida en la lucha por el campeonato. Tal es así, que llega a la última fecha con Tigre (en Victoria) con chances matemáticas más allá de lo que suceda este domingo con el Lobo y el Millonario.

Además, fue el decorado perfecto para el último partido como profesional ante los hinchas de Estudiantes de Juan Sebastián Verón. Más de 35 mil personas lo hicieron notar desde bien temprano y unos minutos después de culminado el partido.

La contundencia fue la clave para que Estudiantes encarara con tranquilidad todo el primer tiempo. Después de un arranque furioso, empujado por la euforia de la gente, el Pincha logró estabilizarse. Y en la primera jugada, pudo anotar.

A los cinco minutos, Joaquín Correa capturó un rebote corto que dejó la defensa de San Lorenzo a la altura de la medialuna del área. El tucumano la acomodó con el pecho y de volea venció la endeble resistencia de Álvarez.

La ventaja le dio al Pincha la tranquilidad necesaria para manejar los tiempos del partido y exponer las falencias de este Ciclón alternativo, disconexo por su andar en la Copa Libertadores. Fue así que en su segundo tiro al arco, logró ampliar la ventaja en el marcador.

A los 12 minutos, Guido Carrillo cortó una salida de la defensa visitante en tres cuartos de cancha. El goleador encaró en libertad hacia el arco y al momento de enfrentar a Álvarez, la punteó al medio para el ingreso de Franco Jara. El cordobés no hizo más que empujar y sentenciar el 2-0 para el local.

Eficacia en su máxima expresión. Los desacoples defensivos de la visita se explican a partir de la presión que ejerció Estudiantes en todos los sectores del campo y en la distancia evidente entre cada una de sus líneas. Los dirigidos por Edgardo Bauza fueron largos y previsibles, y en esa dinámica le facilitaron las cosas a un rival que suele ser seguro en la faz defensiva.

La calma de uno y la impericia del otro, llevaron el partido a un terreno de indiferencia. Se volvieron frecuentes las interrupciones y las llegadas de gol desaparecieron de la escena. Un tibio cabezazo de Leandro Desábato a los 19 minutos, luego de un córner de Verón, rompió la monotonía de ese fragmento del juego.

San Lorenzo bajó la intensidad a partir de los 30 minutos. En rigor, nunca la tuvo. Fue más un intento por maquillar sus malas decisiones que la convicción precisa de ir por un gol que lo acerque en el marcador. Y así, el Pincha estuvo a las puertas del tercero.

Primero a los 35 con un cabezazo de Carrillo que se fue por arriba, luego con un disparo de Auzqui luego de una pared con el goleador de Magdalena a los 41, y finalmente a los 44 con un córner casi olímpico de Verón.

Lo liquidó sin quererlo. El segundo tiempo se planteó muy parecido a la etapa inicial, acentuando las diferencias por el confort del marcador para Estudiantes. San Lorenzo tuvo más la pelota pero sin las ideas necesarias para vulnerar a Rulli y ponerse a tiro en el marcador. Aprovechando los espacios, el Pincha casi logra liquidar la historia más temprano que tarde.

A los 10 minutos, Cristian Álvarez envió al córner un cabezazo de Carlos Auzqui con destino de red luego de un centro preciso desde un tiro libre de Verón. Fue la continuación de las ventajas de uno sobre los defectos del otro.

Un disparo de Gonzalo Próperi a los 13 minutos se inscribe como la primera llegada de riesgo de San Lorenzo en todo el partido, síntoma de su anemia ofensiva.

Franco Jara fue la figura que tuvo el partido y la pesadilla con la que soñará todo el fondo visitante. Porque antes de su segundo gol, metió un remate desde lejos a los 21 minutos que se fue besando el ángulo izquierdo.

A los 29, llegaría el final del partido. No es un error, sino un juego de palabras para establecer la sentencia del resultado. Un pase de Carlos Auzqui encontró un nuevo error en el fondo de San Lorenzo ante un pifie de Bovoril. Y estaba, una vez más, Franco Jara para aprovecharse de eso. El cordobés encaró y definió cruzado para vencer a Álvarez y poner el 3-0.

Todo lo que se vivió después, fue parte del decorado. El protagonismo se trasladó a la tribuna con la pirotecnia y los cantos para Juan Sebastián Verón. Mucho más cuando se fue reemplazado a los 31 por Israel Damonte.

Allí, la Bruja recibió su última ovación de pie de parte de todo el Estadio en una cancha. Estudiantes transitó hasta el final sin problemas para consumar la victoria. Un triunfo que le sirve para soñar, para sentir que los resultados ajenos lo pueden ayudar. Al menos irá a Victoria con la ilusión, nada más y nada menos.

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