Los resultados se conocerían sólo una hora después del cierre de los comicios.
Económicamente este sistema es más costoso que el tradicional, pero "estadísticamente se amortiza en cuatro elecciones", según remarcó Vicente Fasano, director de Tecnología, Logística y Sistemas Electorales de la Junta Electoral provincial. Es necesaria una mayor inversión inicial, pero las urnas pueden seguir utilizándose en elecciones posteriores, cambiándose únicamente el software según el tipo de elección. Con el método tradicional, en cambio, se debe empezar todo de cero.
El objetivo es muy puntual: la seguridad. "Genera mayor transparencia. Es un método mucho más seguro y mucho más rápido", destacó Fasano. Es que dificulta las prácticas fraudulentas. Así, los votantes obtienen una tarjeta de identificación que deben insertar en la urna de votación, y que asegura que puedan votar una única vez. Además, las urnas cuentan con un sistema de back-up para guardar la información y nunca están conectadas entre sí, ni con el exterior, para evitar filtraciones e intervenciones. Sólo se las conecta a la red telefónica por diez segundos cuando termina la elección para transmitir los datos al centro de "totalización", donde se realiza el conteo. El programa "minimiza la probabilidad de fallas y la información se mantiene sin alteración", resaltaron desde Indra S.A., que presta el servicio.
En cuanto al proceso, este sistema es diferente al que se usó en Ushuaia en 2007, ya que en ese momento el voto se hacía a través de una pantalla pero se imprimía en papel, mientras que en el caso de Pinamar todo es digitalizado.
Otra de las novedades es que se unificaron los padrones, sin división por género, lo que aumentó los electores por mesa, reduciendo su número: ahora serán 40 mesas, mientras que antes eran 52. En 2011 se planea expandir esta unificación a toda Argentina.
Una ves frente a la pantalla, aparece un listado de todos los partidos. El número de lista es el que establece su orden, de menor a mayor y de izquierda a derecha; en igual tamaño y estilo. El voto en blanco también es una opción.
Si bien a simple vista parece un sistema mucho más eficiente, también tiene sus límites. Uno de ellos parece ser técnico: un votante no vidente inició una demanda judicial contra su uso porque no tenía disponible el sistema Braille y no garantizaba el secreto de su voto. Pero además, es más costoso, y sólo podría usarse de forma acotada. "A nivel provincial sí se puede utilizar, pero no a nivel nacional. Para eso sería necesario una reforma electoral", contó Fasano, que puntualizó que los frenos también se deben a la "resistencia al cambio" que hay en muchos sectores del Estado.
Un método vanguardista, de primer mundo; pero lejos de que, en un futuro próximo, se extienda a todo nuestro país.
En pantalla. Figuran todas las listas que se presentan a la elección en igual tamaño, tipografía y estilo. El voto en blanco también es una opción. Aparece la foto de los candidatos y se puede volver atrás para corregir en caso de error.
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