Pasaron casi 10 años de su abrupta renuncia a la presidencia de la Nación y Fernando de la Rúa tiene ganas de hablar, y de contar su verdad. De descanso en su residencia de Villa Rosa, el ex primer mandatario, que posee esa propiedad desde hace 25 años, se hizo un momento para acercarse a los estudios de FM Plaza (92.1 Mhz) y mantener una extensa entrevista durante el programa (PDI) Parque de Inversiones.
“Vengo como vecino de este gran Pilar que ha crecido durante todos estos años. Es fantástico ver cómo Pilar se ha desarrollado, ha crecido el movimiento de las calles, el embellecimiento de la ciudad, y se ha producido la creación de otros puntos alternativos al centro de Pilar, el gran centro que se generó en la salida a Derqui y Toro sobre la Panamericana, y lo que ha significado la Panamericana para el crecimiento de toda esta región”, sostuvo el ex presidente al comenzar el reportaje.
-¿Se refiere al Kilómetro 50?
-A eso me refiero, donde está el Torres del Sol, los shoppings, donde tuvo el Tatersall una iniciativa muy interesante en su momento, pero después el Tattersall, que pensaba eso para la venta de caballos, fue superado por la demanda del mercado. Y también lo que significó la instalación de Jumbo-Easy y todas las concesionarias automotrices que hay en la zona. Sobre todo, yo observo en Pilar el gran desarrollo de edificios para oficinas, lo cual significa la descentralización de la Capital. Muchos han trasladado sus oficinas y sus centros de trabajo para ahorrarse el viaje, porque, además, con la mejora de las comunicaciones, Internet y todo eso, pueden desempeñar sus tareas desde aquí. Buenas comunicaciones, buen camino por la autopista, los teléfonos funcionando, la Internet que liga y vincula todo, dan la posibilidad de desempeñar las tareas de esta manera.
-Durante su gobierno se ha realizado una obra a través de Autopistas del Sol que ha favorecido el desarrollo de la zona: la repavimentación de la ruta 25 hacia Escobar que estaba destruida.
-Sí, yo no alcancé a verla de tierra pero…
-Pero sí con pozos seguramente.
-Sí, era terrible, eso ha mejorado mucho. Lo que hay que hacer es brindar más seguridad en las rutas, se vuelven un poco riesgosas. Y este sistema de estar dando seguridad con lomas de burro a veces es más peligroso; me parece que se pueden poner más semáforos o más controles, creo que los recursos de los municipios lo permiten. Yo me acuerdo, si me permiten la anécdota…
-Sí, como no.
-Era la presidencia de (Raúl) Alfonsín, yo era senador y allá por el año 85 más o menos empecé con el asunto de la ampliación del Ramal Pilar. Se acordarán ustedes de que la Panamericana llegaba entonces hasta donde se abrían los ramales: ruta 9 para un lado y ruta 8 para el otro. Y esto no se ampliaba, por lo tanto era un camino estrecho, la gente desbordaba el camino, se bajaba a la tierra, y se formaba una nube de polvo terrible. Recuerdo que yo quise verificar todo eso y hacer un proyecto, y en un helicóptero de la Policía Federal, me acuerdo que era un día de invierno terrible y me agarró un catarro que no se me fue por dos meses, sobrevolé todo, hice filmar y se notaba claro el embudo que se producía. En aquel tiempo no se cobraba peaje en la Panamericana, eso fue en una concesión posterior en la época de (Carlos) Menem. Entonces, para hacer algo allí había que financiarlo con peaje. Tal vez no lo entendió el director de Vialidad de aquel tiempo y entonces eso se hizo después, en la época de la privatización, pero era fundamental. Era un proyecto muy importante para llevar adelante y yo recuerdo mi vinculación con esa idea.
-Sin embargo, esa obra que se hizo ya está quedando chica.
-Y sí, hoy es insuficiente, porque hoy se ve una descentralización urbana, la gente sale de Buenos Aires para acá con la necesidad económica de tener una única vivienda y no la casa de fin de semana. Hay gente que quiere vivir acá pero se le hace inaccesible la Capital Federal por la estrechez de las rutas y esto muestra cómo es necesario encontrar solución a estos problemas. Aquello que parecía un proyecto faraónico en su momento, resulta insuficiente ahora. Todo esto tiene gran incidencia en el valor de las propiedades y en el desarrollo urbano. Pilar ha pasado de ser una ciudad extramuros a ser una ciudad que integra el centro urbano de la Capital Federal con el Conurbano bonaerense de una manera directa.
-Muchos definen también a Pilar como ciudad satélite, debido a que es autosustentable en aspectos como el industrial, el comercial, el educativo y el administrativo.
-Pilar nunca será un satélite, sino un astro con luz propia (risas).
Derecho y memorias
-Hoy volvió a dedicar el tiempo a su actividad vinculada con el derecho, ¿verdad?
-Sí, en gran medida, y estoy escribiendo también todas estas reflexiones que traigo aquí del tiempo de mi presidencia para que se miren en perspectiva. No son páginas de combate sino de relato y de explicación, porque creo que la rendición de cuentas que yo quiero hacer se la debo al pueblo; espero que sea leída sin prevenciones. Fui perseguido por una visión sesgada de las cosas y recibí ataques muy duros e injustificados de quienes no querían ver la realidad. Estoy trabajando en eso y estoy bien.
-En este proyecto del libro, ¿utiliza su residencia de Villa Rosa como fuente de inspiración?
-Acá es donde me es más difícil trabajar porque la naturaleza, el campo y el verde me distraen enseguida. Y para trabajar hay que estar, como decía un viejo profesor que yo tenía, sentado en un escritorio, con una silla dura y sin la distracción de las buenas vistas (risas).
“Zúccaro es muy abierto”
-¿Ha tenido oportunidad de dialogar, como vecino de Pilar, con el intendente Humberto Zúccaro sobre la realidad local?
-Le deseo el mayor éxito al intendente Zúccaro. Lo he saludado muchas veces, él es muy abierto, tiene un gran ritmo de trabajo. Yo en su momento acompañé al candidato radical, pero no llegó. Acá el radicalismo tiene muy buena dirigencia pero indudablemente el justicialismo ha tenido acá mucha fuerza durante los últimos procesos electorales. Espero que podamos levantarnos de nuevo, yo sé que cuando fui candidato a presidente acá hicimos una gran elección.
De la Rúa y el presente
Su visión sobre la economía actual
-¿Cómo ve la actual realidad económica del país?
-Yo puedo decirles que hay que tener cuidado con el desenfreno en el aumento del gasto porque los ciclos económicos cambian y hoy hay un ciclo positivo por el valor de los commodities, pero esto no sigue indefinidamente. Esto lo han presentado como un milagro pero el milagro fue la entrada de China en el comercio internacional y el consiguiente aumento en el precio de la soja y del petróleo. Acá está todo bajo una regulación muy peligrosa porque hay subsidios que están disimulando precios y entonces ¿qué va a pasar cuando eso se destape?, ¿qué va a hacer el próximo gobierno?, ¿puede seguir pagando subsidios hasta el fin?, ¿y por qué la inflación? Se dan indicadores de inflación de acuerdo al INDEC que son desmentidos por la realidad. La inflación en alimentos es terrible, la señora y el señor saben cuando van con el carrito al supermercado lo que tienen que pagar por eso y cómo pagan 2, 3, y 4 veces más de lo que pagaban años atrás. Este es el grave peligro, hay que poner orden en esto, en la inflación.
-¿Y qué perspectivas ve a futuro?
-Vivimos un buen tiempo económico, toda América Latina vive un buen tiempo económico, los países emergentes son atractivos para las inversiones, Brasil nos empuja. Con la crisis europea y los problemas en Estados Unidos viene muchísima inversión y nosotros estamos recibiendo el derrame de lo que no queda en Brasil o de lo que Brasil no puede recibir. Pero Argentina debe recibir muchísimo más, nosotros tenemos capacidad, tenemos acceso a los mercados, tenemos desarrollo tecnológico, mano de obra de primer nivel en los aspectos tecnológicos más complejos, somos exportadores de software por ejemplo. Acá ahora se habla del milagro, y hablan de la época liberal, y cuando un radical propone algo dicen acuérdense de los tiempos de la Alianza, y son distintas las cosas porque nosotros tuvimos que luchar contra la adversidad descomunal, contra las fieras de los mercados internacionales que son muy difíciles de derrotar cuando acá adentro te están moviendo el piso.


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