Si bien los ex dragones representados por Daniel Ojeda levantaron ayer los cortes de ruta que afectaron nuevamente la producción petrolera en el sur de Chubut, tras una intimación de la Fiscalía Federal y las fuerzas policiales a punto de actuar para desalojar por la fuerza pública, el conflicto dejó como saldo una profunda crisis en la relación entre el gobierno municipal y provincial.
El enojo llegó tras un llamado desde ámbitos nacionales, en los que se planteó con toda claridad que desde Provincia se les manifestó que “al conflicto lo están fogoneando el Tano y Carlitos”, en obvia alusión al intendente Néstor Di Pierro y su vice, Carlos Linares.
El llamado desde Nación (confirmado por diversas fuentes) fue la gota que disparó el enojo de los funcionarios municipales. Paralelamente, desde Provincia hubo desconfianzas en torno a los intentos de “mediación” que, desde hace varios días, intentaban Linares y el concejal Juan Pablo Luque, tratando de que el reclamo de Daniel Ojeda y su grupo tuviera respuesta desde YPF.
El conflicto
Antes de la crisis en la relación entre ambos gobiernos hubo un conflicto, que muchos tildaron más político que gremial. Fue el planteado por el ex dirigente de los dragones, que ahora intenta conformar una nueva agrupación sindical, en forma paralela a la UOCRA. Ojeda (que aún está imputado en la causa que investiga la justicia federal por los hechos ocurridos en Cerro Dragón en junio de 2012) planteó exigencias para que YPF iniciara obras en yacimiento, a fin de tomar a un grupo de 160 desocupados.
La respuesta de la petrolera derivó en la firma de un acta acuerdo el jueves 7, en la que la Secretaría de Trabajo firmó junto a la UOCRA un acta para acordar la incorporación de 30 operarios, en lo que sería la primera de una serie de obras que de forma paulatina iría incorporando más trabajadores.
En el listado de gente hubo 15 integrantes del gremio de la construcción y otros 15 del sector de Ojeda, pero éste rechazó la propuesta, por no colmar totalmente sus exigencias. Ayer llegó a afirmar que desde Provincia se habría incorporado a operarios que tampoco son de la UOCRA, sino “una fuerza de choque” que podría haber derivado en hechos de violencia el próximo lunes, al iniciarse los trabajos. Y cruzó acusaciones hacia el secretario de Trabajo, Marcial Paz y al ministro coordinador, Carlos Eliceche.
De todos modos, desde Provincia se mantuvo la tesitura planteada por el gobernador Buzzi en su discurso del 1 de marzo: se evitó hasta las últimas consecuencias reconocer a la agrupación de Ojeda como entidad representativa. “Si nos tuercen de nuevo el brazo, esto no se termina más”, reconoció una fuente del gobierno provincial, poco antes del mediodía, refiriendo además que “no se puede volver a cometer el mismo error que se cometió en su momento con los dragones”.
Causa federal
Paralelamente, emanaba ayer a las 11 horas la orden del fiscal federal Norberto Bellver para que la policía despejara las rutas, que desde temprano volvieron a cortarse, impidiendo el paso hacia los yacimientos.
El jefe de la Unidad Regional José de la Cruz Castillo dio un plazo a los manifestantes para que despejaran el paso de la ruta 3 y 26, lo que se concretó en las primeras horas de la tarde, evitando así el uso de la fuerza pública, para lo cual ya se había preparado la acción de la fuerza de Infantería.
Terminaba así una nueva jornada de interrupción de tareas en áreas petroleras, reflejando nuevamente los impactos de una conflictividad que, según se reseñó ayer desde la Cámara de Empresas Regionales, el año pasado significó una pérdida de aproximadamente un 20 por ciento de la facturación total, lo que derivó en situaciones de quebranto para un sector que maneja márgenes de utilidad del 12 por ciento.
Crisis política
La buena noticia del despeje de la ruta no llegó a ser tal, porque en el medio hubo el mentado llamado desde Nación hacia el propio intendente Di Pierro. “Nos llamaron funcionarios provinciales para decir que son ustedes los que están fogoneando esto”, habrían sido las palabras que escuchó el intendente, lo que obviamente causó el enojo del visceral mandatario. “Está que vuela –definieron desde su entorno-, viene laburando para atajar todos los penales, empezamos la semana con el hospital y terminamos con esto, cuando en realidad lo que estuvimos haciendo es tratar de contener el conflicto para encarrilar de una vez por todas a la cuenca: no nos pueden tratar así”, agregó un colaborador directo del Tano.
Desde el gobierno provincial habría habido un intento de dialogar por parte de Carlos Eliceche, aunque la comunicación se habría cortado en duros términos.
“Nosotros estuvimos trabajando con esto desde hace 10 días, mientras todos miraban al hospital esto se nos venía encima y es algo que nos saca de la línea que viene trabajando Nación –dijeron a su vez desde Provincia-. No podemos seguir con este tipo de extorsiones de grupos que no acuerdan con su gremio y quieren formar otro de la noche a la mañana, porque en el fondo están buscando una cuestión de caja”.
En esa línea, se mencionó el hecho de que el propio Carlos Linares acompañara a Ojeda a las reuniones con YPF: “Tal vez no lo hacen con mala intención, pero al hacerlo lo están legitimando”, se observó desde Provincia.
“Los problemas de la UOCRA a nivel nacional no los vamos a resolver en Comodoro –se refutó a su vez desde el Municipio-, lo único que hicimos fue tratar de contener el conflicto para evitar que explote de un modo más grave, porque esta gente, cuando se desborda, es muy difícil de volver a controlar; y después a los platos rotos los pagamos nosotros”.
El epílogo fue el despeje de la ruta por parte del grupo de Ojeda y lo que se ve desde un lado y otro: “Si no los manejan ellos, ¿por qué se fueron después de que los llamó el Tano?”, preguntó un funcionario provincial. “Se fueron cuando les dijimos que nosotros nos corremos y que desde ahora, se arreglen con Provincia, que pretende manejar los conflictos desde 400 kilómetros de distancia”, se reiteró desde el Municipio, aludiendo a la misma frase utilizada por Di Pierro horas antes, en relación al conflicto del hospital.
Tensión
De este modo, la expectativa quedó planteada para el encuentro que habrá el lunes en el Ministerio de Planificación Federal, adonde coincidirán el gobernador y el intendente, en el marco del lanzamiento del plan de obras públicas.
Allí, se dijo ayer desde el entorno de Di Pierro, éste pediría una reunión directa con Martín Buzzi y la gente del Ministerio para establecer quién o quiénes plantearon la hipótesis de que al conflicto lo promovió él.
A estas alturas, el dato es anecdótico: importa saber si ambos mandatarios acordarán un esquema de entendimientos que, más temprano que tarde, debería retomarse para resolver una crisis que no conviene a la ciudad ni a la provincia.




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