Los resultados que arrojen las elecciones del domingo pueden provocar más de una grieta en el peronismo correntino. La unión que supieron lograr, pende de un hilo. Las internas fueron concebidas para dirimir democráticamente las diferencias que cada uno pueda tener al interior de un partido.
De modo que, eso de que "el que gana gobierna y el que pierde acompaña" hoy más que nunca lejos está, de ser una posiblidad en el PJ correntino. Por un lado, Rubén Pruyas, que quiere ser Gobernador pero dentro del Frente de Todos, cuyos socios principales el Liberalismo y la UCR también con pretensiones similiares. Todos ellos distantes del gobierno nacional, en lo que hace a definiciones y acciones políticas.
Por el otro, Fabián Ríos, defensor a ultranza del Kirchnerismo y enemigo acérrimo del gobierno correntino. Y finalmente el Rogelio Benitez, con un único objetivo, desplazar del peronismo al pruyismo y sus seguidores.
Sin dudas que realidades contrastables y tal vez irreconciliables. Al menos en lo que hace a este 2009 electoral, en el que se disputa no sólo la gobernación sino también la continuidad del Frente de Todos en el poder y la colocación provincial en el escenario nacional, ante un Kirchnerismo con mayores deseos de perpetuidad. Y en el medio, los afiliados, nuevamente conejillos de una elección, cuyos resultados no caben dudas, resquebrajará esa unión que tanto les costó lograr. O será que primará la máxima y el que pierda la elección, finalmente acompañe.

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