Piñera pide diálogo a una Punta Arenas en pie de guerra

Solicitó a los líderes de la protesta, en la región de Magallanes, que negociaran con el gobierno

SANTIAGO, Chile.- En medio de intensas negociaciones para resolver el conflicto en el sur de Chile, el presidente Sebastián Piñera hizo ayer un rotundo llamado a dejar de lado la violencia en las protestas que sacuden a la región de Magallanes desde el martes, a causa de la eliminación del subsidio al gas en la zona.

"Quiero pedirles a los dirigentes que depongan la violencia y que la reemplacen por el camino del diálogo", solicitó Piñera, después de las manifestaciones que ya han costado dos vidas y que mantienen a la región aislada del resto del país y también de la Tierra del Fuego argentina.

"El gobierno no puede esconder la cabeza como el avestruz, hasta que el gas y el petróleo se acaben. Eso sería un megadesastre para Magallanes. El trato diferencial debe ser sustentable y durar en el tiempo. No queremos que a Chile le pase lo que llevó a la ruina a países más ricos que nosotros, como Irlanda, Grecia y España", agregó el mandatario.

Ayer por la tarde, la Iglesia presidió la mesa de diálogo, por intermedio del obispo de Punta Arenas, Bernardo Bastres, que medió con la asamblea ciudadana -compuesta por gremios y líderes sociales-, los alcaldes de las comunas de Magallanes y el gobierno. Paralelamente, innumerables bocinazos conformaban una ruidosa banda sonora de una ciudad completamente parada y con sus accesos bloqueados por camiones y barricadas.

La solución, sin embargo, no parece sencilla, por cuanto los manifestantes están dispuestos a llevar la paralización de la región hasta las últimas consecuencias. "No tenemos ningún apuro en levantar el paro; en lo que sí tenemos apuro es en que el gobierno nos solucione el problema", dijo el vocero de la asamblea ciudadana, José Hernández.

La oferta inicial, de fraccionar la suba del 16,8% del gas decretada por la estatal Empresa Nacional del Petróleo (Enap), fue rechazada de plano por la asamblea ciudadana y los alcaldes locales.

El diputado independiente Miodrag Marinovic, también integrante de la mesa de diálogo, desató una fuerte polémica con un comentario en Twitter. "Magallanes en paro. Firmes. Dignos. ¡Chilenos! No nos ganarán, y si no, ¡Cheeeeé! ¡Nos vamos al otro lado del alambre! ¡Viva Chile!", escribió el parlamentario, sugiriendo que la región optaría por convertirse en territorio argentino.

"Es muy grave y poco patriota lo dicho por Marinovic. Esta declaración refleja el extremismo irresponsable que impera en Magallanes", le respondió el senador oficialista, Jovino Novoa.

Por la tarde, la diputada por la zona, la democristiana Carolina Goic, presentó una propuesta para destrabar el conflicto. "Magallanes ha iniciado la revolución de las regiones, ha sido la muestra de que el centralismo, las decisiones inconsultas y las medidas que no consideran la realidad que se vive en cada zona del país ocasionan estos hechos. El tema de fondo es que se adopten medidas permanentes", aseveró la parlamentaria.

Carabineros aumentó su dotación en la zona, con el envío de 90 nuevos efectivos, para intentar controlar la situación, que ha sido bastante más calmada que durante la primera jornada. Anteanoche hubo 46 detenidos y se registró también la quema de un camión. Ayer, los servicios básicos se mantenían en funcionamiento, con cortes de energía por las noches, producto de las manifestaciones.

Tras el corte de las rutas, bloqueadas por camiones, ya comienza a temerse al fantasma del desabastecimiento. Según el director de la Oficina Nacional de Emergencias (Onemi), local, Rodrigo Santana, el combustible es el insumo más sensible y podría comenzar a escasear.

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