Piñera anuncia hoy su gabinete, una combinación de técnicos y políticos

Hay misterio y nombres que son una fija. El equilibrio, una de las claves.
"He tenido vacaciones mejores", dijo en tono de sorna Sebastián Piñera al regresar a Santiago para dar los últimos retoques a su gabinete que anunciará hoy. Había pasado siete intensos días en su residencia en el Lago Ranco.

Difícil que haya tenido otra semana igual. Al alza de un 20% que experimentaron las acciones de su principal sociedad de inversiones (Axxion), suma el mayor trofeo que se propuso ganar hace 17 años: la presidencia de Chile, la que asumirá dentro de 29 días.

Bajo el sello de la urgencia y la refundación, Piñera no descuida detalles. De allí la elección del Museo Histórico para anunciar el equipo que lo acompañará en el primer gobierno de derecha elegido por sufragio popular después de 52 años.

Fue allí donde Bernardo O´Higgins, quien lideró la independencia de Chile, fue proclamado primer director supremo. La casona colonial se convirtió en la sede de gobierno.

Urgencia tiene Piñera por iniciar la conducción del país y demostrar que en cuatro años no sólo administró los logros de 20 años de gobiernos de la Concertación, sino que hizo "grandes transformaciones", como lo anunció el fin de semana. Para ello piensa modificar el organigrama del Estado transformándolo en el de una empresa, que se rija por modelos de eficiencia que hoy dará a conocer.

En el Lago Ranco buceó, cabalgó, piloteó su helicóptero, trotó, fue a un rodeo, jugó al futbol y todo frente a las cámaras. Con ello confirmó que a sus 60 años sigue siendo un deportista y que su elenco principal ya lo tenía decidido al partir al sur de Chile.

Pero hasta anoche los escogidos se mantenían en secreto. Muchos nombres dando vuelta, pero ninguno seguro sin que Piñera lo ratifique.

Una de las grandes incógnitas que dejó expresamente en el aire, provocando las mayores luchas en su entorno, fue si en su equipo incluirá dirigentes de la derecha que hoy son parlamentarios. La decisión no es banal.

Una de las figuras más influyentes de la UDI, el senador Pablo Longueira, dijo aspirar al ministerio de Vivienda. Una cartera optima para desplegar su trabajo en poblaciones y construir su futura candidatura presidencial. Si para la UDI es clave que en el equipo esté uno de sus dirigentes históricos, para Piñera lo es que ninguno de sus ministros se vaya con escándalo del gobierno por un desacuerdo. Pero desplazar a Longueira tendrá costos.

Y ante indicios de que incorporaría a empresarios al gabinete, el presidente de su propio partido, Carlos Larraín, expresó: "Sería un grave error constituir una tecnocracia y prescindir del enfoque político".

Piñera respondió que su gobierno "tendrá el justo equilibrio entre experiencia, capacidad y formación política". Mostró así que el secreto y la sorpresa son dos escenarios que maneja en los negocios y en la política. Y su firme convicción de usar el enorme poder presidencial chileno para decidir e impartir órdenes.

Nadie duda de que Piñera dirigirá la cartera de Hacienda junto al titular, el economista Felipe Larraín como el más probable. Su ministro del Interior será Rodrigo Hinzpeter, dirigente de Renovación Nacional, absolutamente leal a Piñera como lo ha demostrado en muchas batallas.

Y en el ministerio secretaría general de la Presidencia, el ingeniero comercial, doctorado en la Escuela de Chicago, Cristián Larroulet, quien tendrá el rol clave de monitorear la marcha del gobierno a través de un nuevo organismo que evaluará políticas públicas y su inversión. Nadie mejor que él para el rol de segundo gerente de la empresa-país: conoce bien el Estado, trabajó en un rol importante en el régimen de Augusto Pinochet.

Falta saber el rol de María Luisa Brahm, directora del principal instituto de estudios de RN, liberal y una de las personas del entorno de Piñera de mayor eficiencia y discreción.

Hinzpeter, Brahm y Larroulet han compartido el secreto de los elegidos y el plan de cada ministerio para los primeros 100 días que les será entregado hoy. Una formalidad, porque la mayoría trabaja hace días en las tareas que les dio el dueño de la empresa, que como dice uno de sus colaboradores, "les tomará examen de grado cada semana".

La sorpresa será el canciller. Un frente que Piñera no domina y representa un terreno minado. Por su incontinencia verbal y su prisa incesante. Su estreno en estas lides será el 22 de febrero cuando asista a la Reunión del Grupo de Río en Cancún junto a Bachelet. En su agenda ya figura una reunión con Lula. Su deseo es fortalecer esa relación. Pero es consciente de que en esta área los símbolos importan. Y Argentina no puede quedar desplazada.

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