La fiscalía lo acusó de homicidio agravado por el vínculo y ensañamiento. La defensa pidió la absolución o el mínimo de la pena por “circunstancias extraordinarias de atenuación”. "Confíe en la amistad y en el amor", dijo el imputado.
Por el ensañamiento evidenciado en la multiplicidad de lesiones, el método cruel utilizado y haber comprendido en todo momento lo que hacía, el fiscal Rodolfo Moure solicitó que Daniel Colman sea condenado a la pena de prisión perpetua. En su alegato final mantuvo la calificación de homicidio doblemente agravado por el vínculo y ensañamiento. El próximo jueves 16, el Tribunal Oral en lo Criminal 3 dará a conocer la sentencia.
En su alocución, Moure descartó que el imputado haya estado “bajo un estado de emoción violenta”, ya que nada de lo que sucedió fue inesperado. “Colman no se acuerda de lo que no se quiere acordar y su declaración fue mendaz”, indicó ante los jueces Eduardo Alemano, Fabián Riquert y Juan Manuel Sueyro. Por ese motivo y por inferir que había protagonizado episodios de violencia anteriores, descartó la existencia de circunstancias extraordinarias de atenuación como solicitó la defensa.
Si bien el día del hallazgo del cuerpo desangrado de Nadia Chaumont en una vivienda de Santa Clara del Mar, la policía detuvo a Colman y a Alfredo López, éste recuperó su libertad poco después. Moure solicitó que el dueño de la casa donde se cometió el crimen sea sobreseído del delito de encubrimiento agravado y sea condenado por omisión de auxilio a una multa de cinco mil pesos y el pago de las costas del juicio.
“Esta imagen no demuestra arrepentimiento”
La fotografía que ilustró la crónica de 0223 sobre el juicio fue el telón que cayó tras el alegato del fiscal Moure. El gesto desafiante y amenazante de Colman a la cámara fue un signo inequívoco de que el imputado no tuvo “arrepentimiento alguno” por lo sucedido, remarcó el representante del ministerio Público.
A lo largo de 45 minutos, el fiscal desarrolló –obviando los detalles de la operación de autopsia a pedido del Tribunal- las últimas horas de Colman, Chaumont y López. Los momentos previos a una “feroz golpiza” que terminó con el empalamiento de la mujer utilizando un palo de escoba que encontró en el quincho de la casa ubicada en Siguantanejo 126.
Los testimonios escuchados durante el debate permitieron a la fiscalía descartar “un ataque de celos” por parte del “Chavo”, ya que estaba al tanto de la relación entre su esposa y su amigo y la pareja como tal se mantenía solamente por interés. Estas palabras generaron la reacción de Colman que desmentía los dichos, le hacía comentarios a su abogado y miraba al personal del Servicio Penitenciario Boanerense sentado a su lado.
Más allá del consumo –excesivo y habitual- de alcohol a lo largo de esa jornada, para el fiscal tanto Colman como López estaban plenamente conscientes cuando llegó la policía. “Una muestra de esto es la firma del acta que hicieron ante la policía: firmaron, aclararon sus nombres y hasta agregaron sus números de documento al pie”, graficó.
“Hasta los testigos estaban tomados”
Tal como había adelantado en su lineamiento inicial, el defensor Alejandro Borawsky no discutió la materialidad ni la autoría del hecho. Ante el Tribunal planteó algunas cuestiones que permiten –a su entender- solicitar que su defendido sea declarado inimputable y se lo absuelva o al menos que reciba el mínimo que marca la pena por circunstancias atenuantes.
Para Borawsky su defendido no estaba al tanto de la relación entre su esposa y López. “Ninguno de los testigos que pasó por acá se lo dijo, muchos lo comentaban, chusmeaban en el barrio, pero nadie le contó jamás lo que suponían que ocurría cuando él se iba temprano a trabajar”, contó.
Tomando en cuenta la propia declaración de Colman –ver + info- el defensor planteó que al encontrar a Chaumont y a su amigo besándose, surgió de él un deseo irrefrenable. El “Chavo” sostuvo no recordar nada de lo que pasó luego de golpear a su amigo y a su mujer. El consumo había sido tan grande que “hasta los testigos que trajo la policía –dos jóvenes que salían de bailar- olieron alcohol aun cuando estaban absolutamente borrachos.
Para uno de los psiquiatras que entrevistó cuatro veces a Colman, éste tiene una personalidad “depresiva y dependiente, de manera emocional, afectiva y sin trastorno de personalidad”. En su informe confirmó que siempre tuvo una adicción al alcohol y consumo esporádico de cocaína –como esa noche- y de marihuana. “Ese consumo provoca pérdida de raciocinio y predominan conductas impulsivas con mucha agresividad, exaltación y alteración psicomotriz”, agregó el profesional.
Tomando también como fundamento algunos de los reportes que dejó uno de los profesionales que atendió a Colman, la defensa pidió que en caso de no prosperar los primeros dos pedidos, se tengan en cuenta la falta de antecedentes penales y las circunstancias extraordinarias que determinaron el hecho.
Por su parte el defensor oficial Eduardo Carmona pidió la absolución de Alfredo López ya que no se le puede exigir una conducta heroica cuando estaba en peligro tras ser golpeado y amenazado por Colman.

Comentá la nota