El hecho ocurrió en San Pablo el día de Navidad de 2010. El acusado manejaba alcoholizado.
La pena solicitada por la fiscal, en el marco del juicio que se desarrolla en la sala de debates del Juzgado Correccional Nº2, es inferior a la solicitada por el abogado de la querella, Raúl Anibal Barrionuevo, que pidió una condena de cinco años, el máximo que se prevé para este tipo de delito, y diez de inhabilitación para conducir vehículos.
El pedido de la fiscalía causó sorpresa porque existen antecedentes de accidentes con una víctima fatal en la que la misma funcionaria solicitó penas mayores.
El debate pasó a un cuarto intermedio hasta mañana, jornada en la que se conocerá la sentencia.
El hecho, que conmocionó a la población de San Pablo, en el departamento Capayán, se produjo alrededor de las 21.30 del día de Navidad de 2010.
En ese momento, Roxana Leiva (22) y Jesús Marina Bazán caminaban por la citada ruta cuando de improviso y desde atrás apareció Morales conduciendo un Ford Sierra a toda velocidad.
El hombre, quien iba alcoholizado, embistió a las dos jóvenes produciéndoles diversos traumatismos.
Ambas fallecieron horas más tarde en la sala de Urgencia del Hospital San Juan Bautista, de la ciudad Capital.
Las pericias determinaron que Morales conducía su automóvil con 1,09 gramos de alcohol en sangre, por lo que fue imputado por el delito de homicidio culposo doblemente calificado por el número de muertes y conducción imprudente.
Las víctimas acababan de egresar de la escuela de Cadetes de la Policía y estaban aguardando que se les dé un destino dentro de la fuerza.
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