Sólo piden que no les tiren el trabajo a la basura

Sólo piden que no les tiren el trabajo a la basura

"No sabemos qué va a pasar con nosotros, no estamos tranquilos, no sabemos si nos vamos a quedar sin laburo", advierte un joven que "cirujea" todos los días en el basural y como el resto de los 34 -dato que ellos proporcionaron- que mete las manos en la basura para sobrevivir atraviesa días sumergido la incertidumbre.

El 5 de junio, al conmemorarse el Día del Medio Ambiente, se inauguraría la planta de separación y tratamiento de residuos, que marcará el fin del basural a cielo abierto y la concreción de un paso clave en el cuidado del medio ambiente. Pero la muy buena noticia hoy trae aparejada una situación angustiante para los que viven de los desechos.

Transportes Malvinas SRL ganó la licitación que terceriza los trabajos que se realizaran en lo referido a la separación y reciclado de los residuos por los 43 meses exigidos en el pliego, con la suma mensual de 418.818,36 pesos y un total de 18.009.189,67 pesos. Se hará cargo de llevar adelante la cooperativa de trabajadores, que se conformará con los recuperadores informales de residuos que actualmente operan en el centro de disposición final.

En el pliego de licitación figura como un aspecto prioritario la contratación de esa gente, donde el adjudicatario dejará estipulado en el contrato de concesión, mediante declaración jurada, que está comprometido a emplear a los recolectores informales, porque uno de los objetivos de la planta de reciclado es incluir a las personas que quieran desempeñarse dentro de la misma. 

"No sabemos quién va a entrar, cuántos van a quedar, somos 34 que siempre venimos. Estamos ansiosos, intranquilos", se lamenta otro trabajador del lugar, apoyando los dichos de su compañero.

 

"No nos queda otra"

La mañana es fría, el paisaje hostil para cualquiera que no esté habituado a vivir de la basura. Sin embargo, unos 15 jóvenes esperan a La Voz del Pueblo. Cuatro de ellos apoyados en el capot de un auto viejo, en alguna época de color celeste, otros en círculo, detrás de ellos, los bolsones repletos de basura producto del trabajo de toda la noche. Caminamos hacia ellos, unos 50 metros de barro, papeles tirados, una bota, cáscaras, cuellos de botellas, animales muertos, olor. Nos esperan un poco desconfiados, algo inquietos.

Tienen ganas de hablar, de decir qué sienten, qué piensan, lo único que exigen es mantener el anonimato. Quieren trabajar, son 34 y hay lugar para 12. Necesitan expresarse, pero lo que reclaman son respuestas.

"A la gente grande la van a dejar afuera, le van a dar un subsidio". Eso es lo que otro de los muchachos entendió después de una reunión que se concertara entre la empresa adjudicataria del contrato de operatividad, los funcionarios municipales y los trabajadores informales del predio de disposición de residuos.

"¿Por qué no vino la misma Municipalidad a hacerse cargo?", interroga otro de los chicos presentes en el lugar. Esta pregunta la hace luego de explicar que él y otros, según dice, hubieran querido que la Municipalidad se ocupara de la planta de reciclado y de ellos.

"Quiero un trabajo justo, tener mis aportes, el día de mañana llegar a una jubilación, que mi familia esté bien, eso sería lo justo", comenta y reitera uno de los más efusivos del grupo. Suena fuerte su expresión de deseo en medio de las gaviotas que sobrevuelan la montaña de basura, ahuyentadas por el motor de un camión que llega a la cava.

"Acá hay gente joven que quiere laburar. A nosotros no nos quedó otra que venir acá y estamos acá. Entre todos estamos sacando 500 ó 600 pesos la cirujeada", indica con gestos efusivos, levantándose del capot del auto donde estaba apoyado, poniéndose a la par de La Voz del Pueblo, cerca, para que se escuche bien. Agrega en tono fuerte, de pie, casi como declamando: "No nos gusta vivir así, entre la mugre, la misma mugre que nosostros tiramos la tenemos que venir a juntar acá, eso es bravo. No nos queda otra que salir así, así nos tocó la vida, somos pobres...".

 

Cooperativa

"Nosotros queremos trabajar en la planta pero bien pagados", aporta otra voz.

La Secretaría de Gestión Ambiental tiene como objetivo concientizar, a través de la educación, a los vecinos para la separación en origen de los residuos. Esta información es bien recibida por los trabajadores, pero entienden que eso es menos tarea para ellos si no logran incorporarse todos a la planta.

Uno de los más "antiguos" con aplomo pide la palabra y con gesto casi docente advierte a los muchachos , "¿cooperativa?, ¿quién paga los monotributos?, ¿los empleados? El viaje va a costillas de nosotros, hacé de cuenta que somos una sociedad anónima".

La empresa Transportes Malvinas, anunció, teniendo en cuenta lo expresado por uno de los trabajadores, que contratarán a 12 de ellos, y que por los restantes tendrían que hablar con el municipio, "no queremos ser monotributistas, preferimos estar acá, entre la mugre, nos ofrecen de sueldo, en la cooperativa, 6 mil pesos. Sacamos hasta mil por día algunas veces, por ahí te va bien, pero lo mínimo son 500 por día", asegura uno de los referentes del grupo.

"No nos dan nada claro, nos dicen vamos a tomar 12 personas más dos que pone la empresa. Ellos con lo que vamos a trabajar nosotros quieren pagar las cosas, no es así. Si ellos nos dan el galpón, si nos dan a manejar la empresa, vivimos como un reyes -imaginate- si vendemos por mes, son 20 lucas por cada uno", analiza cómo cree que podría ser el manejo de la cooperativa.

Todo esto tiene que ver con que Transporte Malvinas tendrá que incluir una cooperativa en sus lineamientos de gestión, así lo establece el pliego de licitación y el contrato que firmaron. Los trabajadores reunidos se animan, y van un poco más allá, buscan soluciones ante la posibilidad concreta de que parte de ellos no sean incluidos; "nos animamos a manejar la cooperativa, hemos manejado prensadora, máquinas, todos los chicos que estamos acá hemos laburado, todos. No tenemos problema que nos pongan horarios, pero queremos que nos dejen opinar de este oficio, yo lo hago desde los 13 años" explica.

"Aunque nos digan que sí, sabemos que la chatarra tampoco va a quedar abierta. Ya se nos corta todo si es así", completa otro.

Hablan todos al mismo tiempo, refiriéndose a una reunión de la que todos habían participado. Cuentan que estaban presentes los empresarios de Transporte Malvinas SRL y el secretario de Desarrollo Social, Francisco Aramberri. De ese momento explican que "cuando preguntamos nos dijeron que quieren una cooperativa para ahorrar plata. No nos cerró bien. Para estar tranquilos queremos que venga el intendente y nos diga si vamos a entrar o no. Y si vamos a entrar, queremos saber, porque si nos ofrecen otro trabajo queremos saber qué hacer. Los de la Municipalidad nos quieren dejar de lado", critican.

"Los de Malvinas se atajaban, estaban en la duda, no tenían una seguridad. Y no sabían qué decir de los que quedaban afuera. Vinieron pensando que eramos 17 personas, pero se encontraron con 34. Entonces el tipo dijo que iba a tomar 12, que no sabía qué pasaba con los otros", afirma uno de los asistentes a la reunión que todos refieren.

Otro de los muchachos que llega con varios perros agrega: "Nos pidieron el talle de ropa a todos y nos ilusionamos que íbamos a tener laburo".

 

El trabajo

"Venimos a la noche y nos vamos a las tres de la mañana o esperamos hasta las seis, terminamos de hacer los camiones y nos vamos a dormir. Después venimos al mediodía a cargar lo que tenemos. Eso (señala las bolsas juntadas) lo haces en un rato. No tenés que esperar que te manden, ni nada. Venís a la hora que querés", dice uno de los que se animaba un poco más, expresando su forma de trabajar y cuánto están decididos a resignar por mejorar, por sus familias.

"Una vez que se da la oportunidad, queremos trabajar en blanco. Yo aparecí en el libro Abandonos (de autoría de Jorge Pousa y Rubén Pinella), fijate cuántos años que vengo, no había nadie, yo estaba allá (señala una de las cavas cerradas)", dice.

"Nuestra familia queda afuera", baja el tono de voz se acerca y susurra casi en secreto algo que todos comparten: "No te vamos a andar mintiendo, hay veces que tenemos que andar comiendo de acá, es re feo, no nos queda otra, es tan feo... Hay tiempos que no vale la cirujeada, el año pasado no valió nada. Si nos dan a nosotros la cooperativa, sería justo, estaríamos re contentos. Venimos todos los días, si nos sale una changuita no venimos, pero sabemos lo que es laburar".

Están convencidos, también por las reuniones que han tenido con algunos concejales y con funcionarios, que las cavas, el basural a cielo abierto, así como lo conocen, como lo trabajan, ya no existirá. "Los camiones no entran más acá", sostienen.

 

Expectativas

"Sánchez vino a decirnos que cuidemos la cava, que dejemos pasar los camiones. Nos dijeron que inauguran el 1° de junio", relata uno de ellos sin ocultar su inquietud.

"Yo vengo desde chico. Imaginate los que quedan afuera, todos tenemos familia. Nos ponemos contentos por los que entran, pero queremos todos tener laburo", afirma.

Los menos tímidos se animan a contar alguna intimidad: "Me llegó un recibo de luz de 425 pesos, si me ponen por mes ¿cuándo voy a llegar a pagar? mirá si me pagan 6 mil pesos por mes, cómo pago cuando me llega la luz, así estoy bien, yo sé que cirujeo y mañana pago la luz. Todos los días la tengo seguro y si tenés que sacar en el quiosco te cortan las manos y tenés que dejarle el sueldo. Y después... Hay que comprar zapatillas a los chicos, llevarlos a la escuela".

Uno algo más atrevido y un poco más curtido por la vida se queja: "A nosotros, ¿cuándo nos dieron pelota?, ¡nunca!. Si te dan fideos, se los tenés que tirar a los perros, no los come nadie, acá comemos milanesa napolitana...", se miran, y se ríen, casi como una picardía.

 

Ganancias

"El que hace reciclado gana muchísima plata. Está valiendo casi un peso un kilo de cartón, esos bolsones pesan 80 kilos (señala todas las bolsas que están ordenadas, acomodadas en medio del caos). Tenés casi 100 pesos en un bolsón que juntas en un rato. Nos juntamos acá, tomamos mate, estamos re tranquilos. No sabemos cómo trabaja la cinta arriba, pero sabemos enfardar, pero por 6300 pesos no vamos. Nos hablaron de 20% más si hacemos más de diez fardos", dice uno que tiene experiencia trabajando en reciclado.

Mencionan ingresos que aspiran tener y comentan que "al mediodía se llena, mirá todos los que van llegando. Hoy jueves, vienen cuatro camiones, mirá la plata que hacemos con cuatro camiones. Acá no se pelea, cada uno viene a la hora que quiere, nadie se pelea. Acá hay un chico que vive en el basural -se ríen- vive ahí (señala el lugar). Hay gente como él que le gusta estar ahí, pero la mayoría de nosotros venimos, trabajamos, lo vendemos, nos vamos a nuestra casa. Vivimos normal, no somos sucios, volvemos a nuestra casa y nos bañamos", aclara como sacándose un estigma de encima.

"Si no nos dejan o no nos cierra el número, algo vamos a tener que hacer para que nos den soluciones. No queremos hacer quilombo, pero queremos tener trabajo", se despiden.

 

El futuro

En San Francisco de Bellocq, la planta de reciclado es una importante fuente de empleo. En Tres Arroyos, aunque las características -por razones evidentes de dimensión- son muy distintas, habrá nuevos trabajos formales. Los testimonios obtenidos muestran el desafío, para el gobierno municipal, de incluir también a quienes no ingresen como operarios y evitar un impacto negativo en la situación de sus familias.

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