El caso de la mujer asesinada el pasado lunes en la ciudad de Ushuaia generó diversas publicaciones en medios, tanto fueguinos como de otras localidades.
Durante la rueda de prensa, la hija de la víctima narró una serie de información que logró obtener, en cuanto a las declaraciones de testigos y lo poco que le dieron a conocer en torno al caso.
Señala Jacqueline que ellos son seis hermanos de los cuales tres son Magallánicos y tres de la quinta región su madre vivía en argentina hace veinte años.
El caso
Rosa Amalia Barra Garses, conocida como “Magui” por sus allegados, de 57 años de edad y de nacionalidad chilena, fue brutalmente asesinada por un tucumano cuyo móvil está siendo investigado por la policía de Ushuaia.
La mujer habitaba una vivienda en calle Cormorán 106 cerca de “Soberanía Nacional”, del barrio Los Morros de Ushuaia.
“Magui” fue encontrada muerta el lunes pasado en el interior de su casa y en esa oportunidad su cuerpo yacía tirado boca abajo en el piso del comedor con el cable de un electrodoméstico atado alrededor de su cuello.
Personal de la División de Delitos Complejos de Ushuaia -a cargo del oficial inspector Sebastián Juárez-, debieron trasladarse hasta Río Gallegos cuando fueron avisados que el sospechoso del crimen había sido detenido en Monte Aymond por personal de Gendarmería Nacional, tras un control de rutina.
Sabiendo además que era él, ya que habrían consultado en las empresas de viaje si esta persona había realizado alguna compra de boleto y se determinó que así fue. El sujeto, cuyo nombre no trascendió, sólo se informó que es oriundo de Tucumán y que hace siete años que reside en Ushuaia, se encuentra ya alojado en la Alcaidía de Río Gallegos hasta que sea trasladado a Ushuaia.
De la vivienda de Rosa Amalia Barra Garses faltaban algunos elementos, incluido el teléfono celular de la víctima, elemento que podría ser clave en la pesquisa para determinar los últimos llamados recibidos y efectuados antes de morir.
La víctima trabajaba de empleada doméstica y debido a que no respondía llamadas telefónicas, una de sus patronas acudió al domicilio para ver por qué no se había presentado a trabajar. Al llegar golpeó insistentemente la puerta y al no obtener respuesta se asomó por una de las ventanas, observando que el cuerpo de la mujer estaba tendido en el piso.
Se instruyó inmediatamente una causa por homicidio debido a que la víctima tenía dos vueltas de cable alrededor del cuello.
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