Los presidentes de todas las bancadas fueron citados para hoy a las 10 por el viceintendente Carlos Vicente ante un pedido de interpelación al intendente formulado por el radicalismo.
Cossar, con energía pero con algo de prudencia, pidió interpelar al jefe comunal, para saber "qué pasó el lunes en la ciudad de Córdoba", señalando déficit de planificación del municipio para este tipo de sucesos, "pero sin prejuzgar o adelantar opinión, dada la gravedad del tema".
El pedido de Cossar fue el disparador de una reunión de presidentes de bloques citada para hoy a las 10 por el viceintendente Carlos Vicente, para buscar una respuesta acorde con las circunstancias: el Concejo Deliberante está en receso.
Con menos sutilezas dada su premura para posicionarse en el extremo del índice de Luis Juez para ser candidato a intendente en 2011, Nostrala pidió la rápida partida de Luque: "Alguien tiene que hacerse responsable", disparó. Tal vez sorprendido de sus propios dichos, de inmediato salió a advertir que el pedido de renuncia no significaba politizar la tragedia (¡?).
En realidad, sus expresiones son una indecorosa demostración, no ya de politización de tema alguno, sino de necrofagia política, bien al estilo del culto que profesa su jefe político.
Seguro que Nostrala no recuerda que llegó al primer cargo de su breve carrera política -presidente del Directorio de la Tamse- luego de la tragedia que provocó un ómnibus de la empresa municipal, que en diciembre de 2004 atropelló a once personas y mató a una de ellas. Hubo un breve interinato de dos meses de Andrés Avellaneda relevando a Hugo Casalino, y luego llegó el hoy impetuoso presidente del bloque de concejales juecistas.
Hay verdades, es cierto, en algunas expresiones de Nostrala ("los funcionarios no pueden trabajar de 9 a 14"; "el problema es que los funcionarios no alcanzan a sentarse y ya lo están cambiando"; "Giacomino se rodea de gente que no está a la altura de las circunstancias, sin compromiso"), pero que también esas verdades lo eran y más cuando él integraba el gabinete municipal que ahora critica.
También se olvida que el rescate de las márgenes del Suquía que inició Ramón Mestre, continuó Rubén Martí y olvidó la olvidable gestión Kammerath, fue, mucho peor, desvirtuada por el gobierno de Luis Juez al permitir el repoblamiento del río, con familias carenciadas y "cirujas bajo el puente", a modo de grotesca remake del clásico Córdoba Va, de Pancho Heredia.
Tan permisivo fue el jefe político del hoy indignado edil, que el 8 de noviembre de 2007, cuando expiraba la administración Juez, su archienemigo, José Manuel de la Sota, comenzó la erradicción de 30 familias que vivían entre el puente Sagrada Familia y barrio San Vicente. Si una lluvia como la del lunes hubiera caído en esos años, la tragedia hubiera tenido otra escala.



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