Lo solicitó el fiscal en su alegato contra Marcos Casetti y Mariano Filippi Medina. Familiares de las víctimas lloraron al escuchar el pedido de pena.
Minutos después de las 11 de la mañana de este viernes, el fiscal Martín Chiorazzi comenzó su alegato. Tras desmenuzar la prueba y desgranar las versiones de los testigos, el fiscal acusó a los sospechosos por los delitos de triple "homicidio calificado por ensañamiento, alevosía, criminis causa (matar para lograr la impunidad) y por la condición de policía de las víctimas agravado por el concurso premeditado de dos o más personas en concurso real con robo agravado por el uso de arma".
Los autores del hecho se apoderaron de tres chalecos antibalas, equipos de comunicaciones y armas. "Sin lugar a dudas uno de los autores es Marcos Casetti", concluyó el fiscal. Para fundamentar esa conclusión recordó que en el lugar de la masacre se encontró una huella dactilar "fresca" del expolicía. También valoró la "sugestiva denuncia por el robo de su arma reglamentaria" que Casetti hizo horas después de conocido el hecho y los informes de análisis de comunicaciones que lo vinculan con Filippi Medina y con el prófugo Fernando Darío Maciel.
Gestos. Filippi Medina seguía con atención la exposición del fiscal. Se lo notaba tranquilo, pero su rostro comenzó a mostrar signos de preocupación cuando el fiscal mencionó, entre otras pruebas, el informe de comunicaciones practicado sobre su línea de teléfono celular y la transcripción de una escucha telefónica de una conversación que mantuvo con su padre en noviembre de 2010, en la que éste le informaba a su hijo sobre el estado de la investigación y le recomendaba que debía declarar ante un posible interrogatorio.
Los informes telefónicos fueron hechos en base a información brindada por las empresas de telefonía celular. Se conoce como prueba "objetiva", que son las que muchas veces terminan inclinando el platillo judicial.
Sobre la declaración judicial realizada por Filippi Medina en el juicio oral, el fiscal sostuvo que fue un "relato pensado, medido palabra a palabra, carente de sentimientos" y lo calificó como un "relato distractivo".
En relación al móvil del caso, abonó la versión brindada por Casetti en la cámara oculta donde el acusado sostiene que fueron a robar armas, chalecos y equipos de comunicación para luego generar hechos de conmoción social para desestabilizar al gobierno, como poner una bomba en el ministerio de Seguridad bonaerense y secuestrar a la hija de un importante comerciante de La Plata.
Tras el alegato del fiscal se realizó una cuatro intermedio. Posteriormente fue el turno de los abogados que representan a la familia de las víctimas.
El juicio continuará el próximo lunes 28 de abril con los alegatos de las defensas, según lo dispuso el Tribunal Oral Criminal II de La Plata, integrado por Silvia Höerr, Liliana Torrisi y Claudio Bernard, por la secretaría de Claudia Bravo.
Abogado testigo. Antes de los alegatos declaró el letrado Julio Beley quien fue defensor de Héctor Blanco y Pablo Cepeda (detenidos por el hecho y finalmente sobreseídos).
La presencia del letrado fue solicitada por las defensoras oficiales Verónica Garganta y María Vigorelli (quienes asisten al ex policía Casetti). Las funcionarias lo interrogaron por un incidente denunciado por Cepeda quien aseguró que un abogado ligado a una familia periodística de La Plata lo visitó en la cárcel, le ofreció dinero para que se "haga cargo" de la masacre y le dio una tarjeta personal que está agregada a la causa.
El 17 de julio de 2009 Cepeda declaró ante el fiscal Romero y le dejó una extensa carta de ocho páginas. Relató en la esquelas que cuando estuvo alojado en la Unidad 9 de La Plata fue trasladado a la 29, ubicada en Melchor Romero, donde se encontró con un penitenciario conocido como "Pink Floyd", quien lo saludó y le dijo "tené cuidado, te quieren dejar pegado a la causa" de la masacre en la planta transmisora de 7 y 630.
Además detalló que en la U-29 lo metieron "en la leonera" –según el código tumbero cárcel común donde alojan varios presos– con otros cincuenta detenidos "y varios de ellos intentaron arrancarme pelos que después iban a 'plantar'" en la escena del crimen donde masacraron a los tres uniformados.
En otro pasaje de las 16 carillas que tiene la carta asegura que un abogado le recomendó que se auto incrimine y a cambio recibiría una importante suma de dinero para toda su familia.
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