El acusado era el promotor de una escuela de boxeo para chicos de la calle. Su hijo fue condenado como autor material del hecho. En sus última palabra dijo ser inocente.
La fiscal Maribel Furnus dio por probado que la víctima circulaba en bicicleta y fue perseguida en moto por Acosta y su hijo, quien en 78 entre 18 y 19 le disparó por la espalda y lo mató. Para la funcionaria el hecho debe encuadrarse como “homicidio doblemente agravado por el uso de arma de fuego y por la participación de un menor de edad.”
Durante le juicio varios testigos indicaron que los problemas entre las familias Acosta y Rodríguez comenzaron en el año 2004 con un enfrentamiento armado y que los hechos de violencia entre las partes eran moneda corriente en el barrio.
Dos meses antes del crimen, el acusado denunció que intentaron incendiar el club donde rescataba pibes de la calle y les enseñaba boxeo. Días después presentó otra denuncia en la que daba cuenta que desconocidos abrieron fuego contra el lugar.
En su alegato, la fiscal valoró como agravantes de la condena que el ataque fue hecho bajo el manto de la nocturnidad, que fue “artero”, y que la víctima “estuvo al borde de la indefensión total.” jj
Máximo Acosta, en el ring donde daba clases de boxeo (Foto: Esteban Martirena)
Por su parte, el defensor oficial Manuel Bouchoux aseguró que en debate “quedó acreditada la inocencia” de Acosta y recordó que entre las familias de víctima y acusado “hay un odio de larga data.”
Además hizo foco en la declaración de testigos que ubicaron al acusado en zona crítica. “Era de noche y los testigos estaban a 150 metros de distancia”, dijo, dando a entender lo poco creíble que resultó para esa parte el relato de los vecinos del lugar.
Bouchoux pidió la absolución de Acosta, quien en sus últimas palabras ante los jueces dijo: “Soy inocente, no maté a nadie, lo único que hacía era manguear para ayudar a los chicos, saqué a muchos de las drogas.”
En otro pasaje de su libre exposición resaltó que “hubo mucha envidia” por el trabajo social que él realizó en el barrio, “el odio que me tenían es porque hacía cosas buenas.”
“En estos dos años y cuatro meses que llevo preso pasé una doble condena, ya que no pude conocer a mis nietos y mi hijo estuvo encarcelado, pero creo en Dios, en la Justicia y en mi abogado para lograr la libertad”, fueron sus últimas palabras.
El veredicto se dará a conocer el próximo jueves 29 de agosto a las 11, según dispusieron los jueces Liliana Torrisi, Silvia Hoerr y Claudio Bernard, integrante del Tribunal Oral Criminal II de La Plata, por la secretaría de Claudia Bravo.
Condena. Tras el crimen, uno de los hijos de Acosta fue detenido, procesado, juzgado y condenado a 15 años y 4 meses de cárcel, pero la defensa apeló y logró una importante reducción en la condena, que finalmente se dispuso en 5 años y seis meses de prisión.
El joven ya es mayor de edad y se encuentra detenido y beneficiado con un arresto domiciliario con amplias salidas de estudio para cursar una carrera universitaria.
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