Después del conflicto gremial que afectó la provisión de pescado, Guillermo Cañete (Fundación Vida Silvestre Argentina) analiza el problema de fondo: el descuido de los recursos del mar argentino.
"Puede ser que en el corto plazo estos problemas sean más visibles pero un tema preocupante, aunque poco difundido, es que aún sigue sin publicarse información científica actualizada sobre el estado del principal recurso pesquero de nuestro país, la merluza. Durante décadas, la merluza fue uno de los recursos pesqueros más abundantes del mar argentino. Sin embargo, donde hace 20 años nadaban 10 merluzas adultas, hoy sólo quedan dos. Y, ante la desaparición de adultos, se están capturando peces chicos, alterando todo el ciclo de esta especie y agravando la crisis que actualmente atraviesa, y que ya ha afectado a miles de trabajadores y una decena de empresas en los últimos años" señaló el coordinador del Programa Marino de la Fundación Vida Silvestre Argentina, Guillermo Cañete.
Pese a los sucesivos reclamos a la Subsecretaría de Pesca de la Nación por parte de varias instituciones ligadas al sector, 2011, continúa sin medidas que garanticen la sustentabilidad de la pesca de merluza común. "El Estado tiene la obligación de prevenir el daño ambiental que provocaría el colapso pesquero del principal recurso del sector, y de dar respuesta a los conflictos socio-económicos que ya se están generando" aseguró.
Según cifras oficiales, los desembarques a nivel nacional se redujeron en un 24 % entre enero y marzo de 2011 con respecto al mismo período de 2010. ¿Esto es un signo preocupante? "Podría serlo, pero sin información adecuada el público y los operadores están a ciegas. La verdad que cuesta admitir es que sin peces suficientes en el mar, no hay pesca ni pescadores. Y si continúan las tendencias decrecientes de algunos indicadores como el número de adultos reproductores, la mejora salarial que lograron los trabajadores del SOIP podría convertirse en el 30 % de nada, ya que podríamos quedarnos sin merluza" analizó.
A pesar de estos datos alarmantes, la Subsecretaría de Pesca no sólo no redujo la Captura Máxima Permisible, sino que anunció que en la primera mitad de 2011 se sostendrán los niveles de capturas permitidos para 2010. "Esas capturas ya eran excesivas y, sumadas a la falta de uso de dispositivos de selectividad por disposición del propio gobierno, se puso en riesgo a los juveniles. Es decir, podríamos estar peor que antes y con consecuencias aún más críticas" aseveró.
Mucho se ha dicho y anunciado sobre nuevos controles (cámaras, parte de pesca electrónico, etc) a bordo de los barcos pesqueros para monitorear las capturas. Pero para Cañete "lo que está pendiente es resolver los temas de fondo y lo que realmente se necesita es un nuevo modelo pesquero para garantizar la sustentabilidad del sector en sus cuatro dimensiones: la ambiental, la social, la económica y la política".
Este modelo pesquero, propuesto desde hace ya 3 años por Vida Silvestre debería incluir los siguientes puntos:
* Generar un sistema de manejo pesquero basado en la mejor información científica fidedigna disponible, aplicando el criterio precautorio y el enfoque ecosistémico.
* Desarrollar un esquema de gobernabilidad participativa que contribuya a la generación de consensos y compromisos entre todos los actores y a la promoción de prácticas pesqueras responsables, incluyendo el acceso público a la información.
* Adecuar el marco legal con un enfoque dinámico que asegure el cumplimiento de las políticas pesqueras en términos de manejo sustentable.
* Implementar un sistema de monitoreo pesquero eficiente y transparente que genere información confiable (estadísticas; vigilancia y control de capturas a bordo, descartes y desembarques; observadores a bordo).
* Ajustar la capacidad pesquera a la disponibilidad de los recursos.
* Incorporar tecnologías de captura selectiva.
* Optimizar los aspectos tecnológicos y económicos para mejorar el valor de los recursos pesqueros, aprovechar la pesca acompañante, diversificar los productos y procesarlos con valor agregado y mano de obra intensiva.
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