El juicio que ventila lo ocurrido con la profesora Verónica Gladys Romero tuvo como eje central la abstención a declarar del exmarido y la solicitud de parte de la querella que madre y hermanas de la víctima atestigüen sin la presencia en la sala del acusado. Se escucharon las versiones de dos sobrinas y una exnovia de Soto.
Ayer se cumplió la tercera audiencia del juicio oral y público en la Cámara Tercera en lo Criminal de Resistencia, donde se esperaban los testimonios de los principales protagonistas. Hasta mañana a las 8 no habrá actividad.
Por un lado, Juan Soto (41) acusado de “homicidio calificado con las agravantes por el vínculo, de acuerdo con el artículo 80, inciso 1º del Código Penal”, hizo uso del derecho de abstención, dándose lectura de su declaración en etapa investigativa y tres ampliaciones más donde dejó constancia de su inocencia y lo que hizo el 26 de marzo de 2013 tras encontrarse con Verónica Romero (38) frente a su casa en José Mármol 458.
Luego la abogada querellante Lorena Padován solicitó a la presidenta del tribunal Elda Torresagasti y a los vocales María Susana Gutiérrez (segundo voto) y Osvaldo Verón (tercer voto), que sus testigos presten testimonios sin la presencia de Soto en la sala de audiencias.
La razón está basada en el trauma de la familia tras el crimen de la maestra de la escuela 423 de Villa Centenario y del Colegio Don Bosco. Detalló a los magistrados que la mamá, Teresa Imperio Díaz, y las hermanas Gisela y Cristina están siendo tratadas por psicólogas de la línea 102 del ministerio de Desarrollo Social del Chaco.
El planteo formulado por Padován -y apoyado por el fiscal Héctor Valdivia- tuvo réplica de la jueza Torresagasti, quien recomendó para la audiencia de mañana que presente constancia del monitoreo profesional. En caso de que la solicitud no prospere, las tres testigos deberán igual declarar con Soto en el banquillo, pero deberá reprogramarse cuándo lo harán.
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