Piden conciencia alimentaria a los padres de chicos con sobrepeso

Piden conciencia alimentaria a los padres de chicos con sobrepeso
De 123 alumnos, un 40% tenía exceso de peso. Muy pocos fueron a la nutricionista para un tratamiento.
Un desayuno fuerte: un pebete, un paquete de papas fritas y una gaseosa. A media mañana, de colación, un alfajor triple de chocolate. El almuerzo tampoco es tan liviano: milanesa con papas y huevo frito y, de postre, helado. La merienda: chocolatada con tres o cuatro medialunas de manteca. Y la cena, para no ser menos, igual que el almuerzo.

Nicolás tiene 12 años y su peso va en aumento, encima en la escuela una nutricionista le dijo que está obeso y le dio a su mamá una derivación para que lo lleve a la especialista del centro de salud del barrio, quien le indicaría una dieta adecuada. El asunto es que terminaron las clases y a Nicolás nunca lo llevaron a la nutricionista.

“Por lo general, los padres de niños excedidos de peso no ven la obesidad y el sobrepeso como un problema de salud. Lamentablemente no hay conciencia alimentaria en ellos ni acompañamiento en los tratamientos”, señaló Marcela Martínez Bustos, directora del proyecto “Promoviendo Quioscos Saludables en Escuelas de Salta”.

Martínez Bustos y un equipo de 13 profesionales y estudiantes de la Universidad Nacional de Salta, en su mayoría de la Facultad de Ciencias de la Salud, trabajaron este año con el proyecto en tres escuelas primarias, donde detectaron que “de 123 alumnos de séptimo grado, un 40% tenía sobrepeso y obesidad”.

Chicos, maestros, quiosqueros y padres de las escuelas Dody Aráoz, de Campo Quijano; Virrey Francisco de Toledo, de La Silleta; y Camino del Inca, de Vaqueros, recibieron capacitación sobre buenas prácticas de manufactura, higiene y preparaciones saludables.

“La intervención en las instituciones educativas promoviendo hábitos alimentarios más saludables para mejorar la calidad de vida de los niños y adolescentes fue positiva. Así es que durante 2014 el proyecto continuará en más escuelas. El (Consejo) Superior ya me renovó el presupuesto de 8 mil pesos y también recibí el apoyo del rector (Víctor) Claros para que siga adelante”, expresó la magíster en Nutrición y docente de la UNSa.

Los quioscos de las escuelas son el lugar clave por donde se debe empezar a reeducar, dado que un negocio que vende productos sanos combate la mala alimentación.

Desnutrición

En el otro extremo, de acuerdo al informe de los profesionales y estudiantes de la UNSa, en Vaqueros se detectó un caso de un niño con delgadez severa.

“Hicimos el diagnóstico y derivación con la nutricionista. Afortunadamente el padre demostró preocupación para que su hijo se recupere y la escuela decidió darle al chico una colación extra a media mañana”, comentó Martínez Bustos.

Más detalles del informe

Entre las conclusiones, el estudio también señala que “se cumplió ciento por ciento con el asesoramiento en las escuelas para la instalación del quiosco saludable, hubo un 80% de asistencia a los talleres de la comunidad educativa y un 50% de los padres”.

Agrega que “el 70% de los chicos fue evaluado antropométricamente (peso y talla) y un 35% de las recetas saludables fueron elaboradas por los mismos escolares y maestros”.

La escuela Camino del Inca, destacada

A través del proyecto Quioscos Saludables que encara un grupo de estudiantes y profesionales de la UNSa, en la Escuela Camino del Inca, de Vaqueros, en agosto pasado se donó una estructura de quiosco de madera refaccionada. El establecimiento se destacó por su participación en la iniciativa.

“Fue notable el aumento de consumo de alimentos saludables. Ahí la venta no estaba tercerizada sino a cargo de los chicos de séptimo. Los mismos niños preparaban y vendían recetas saludables”, detalló la nutricionista Marcela Martínez Bustos, a cargo del proyecto.

Por su parte, en la escuela Dody Aráoz, de Campo Quijano, a pesar de que existe un espacio físico no se pudo construir el quiosco por falta de aprobación de planos del municipio. Se trabajó con capacitación. Al igual que en la Escuela Virrey Francisco de Toledo, de La Silleta.

En esta última, se asesoró para cambiar las condiciones internas y externas del quiosco y convertirlo en saludable. “Ellos tenían alimentos saludables pero no a la vista. Se pidió más oferta y exhibirlos”, explicaron.

¿Qué es un quiosco saludable?

Un quiosco saludable es aquel que cumple con las normas sanitarias para la venta y ofrece al menos un 70% de variedad de productos sanos.

Entre ellos: barritas de cereales, bizcochuelos, maicenas, vainillas, pastafrola, galletas integrales sin grasas trans (saladas y dulces), semillas de girasol, maní sin el agregado de sal, sándwiches saludables, jugos de frutas, frutas frescas, gaseosas light, agua mineral, aguas saborizadas, licuados, gelatina y ensaladas de frutas.

Estos pequeños negocios deberían tratar que se disminuya en las escuelas el consumo de chicles, gaseosas, helados, jugos congelados, productos snack (chizitos, papas fritas, conitos, palitos), sándwich de salame o mortadela, y toda comida con gran aporte de azúcares, grasas y sodio.

Desde el programa Quioscos Saludables explicaron que “no se debe clasificar a los alimentos como "buenos y malos'. Se debe enseñar a los niños a comer todos los alimentos con una frecuencia y en una cantidad (porción) adecuada. Todos los alimentos tienen un lugar en la dieta global”.

De hecho, uno de los objetivos de la iniciativa es “formar consumidores informados y responsables, que sepan elegir lo que consumen”.

Otras patologías

Por otra parte, a través de estos quioscos se busca integrar a alumnos, docentes y administrativos que presenten patologías como diabetes o celiaquía ofreciendo los alimentos que estos necesitan.

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