En el marco de su participación en la feria vitivinícola más importante de América Latina, el gobernador discutió con bodegueros brasileños por la resistencia que estos muestran a la hora de permitir vinos argentinos. El funcionario, junto a especialistas en el tema, intentó convencer a los brasileños de fijar pautas complementarias entre los mercados vitivinícolas de ambos países.
Allí, se generó una discusión con bodegueros brasileños que se centró en la idea de flexibilizar las resistencias brasileñas a la entrada de vinos argentinos al país que gobierna Dilma Rousseff. Por momentos, la discusión subió de tono por las posturas rígidas que mantuvieron ambos sectores.
Los argentinos intentaron convencer a los brasileños de fijar pautas complementarias entre los mercados vitivinícolas de ambos países; los brasileños, por su parte, intentaron refutar bajo el argumento de estar en inferioridad de condiciones con respecto a la producción vitivinícola argentina. Se excusaron en el poco desarrollo de ese sector con respecto al mercado vernáculo.
Si bien la discusión aún se mantiene vigente, ambos sectores lograron abrir una agenda de reuniones donde se espera que haya acciones conjuntas por parte de los empresarios del sector vitivinícola.
Todo esto ocurre en el corazón de San Pablo, en la exposición más grande de Latinoamérica de vinos, donde se congregan productores de todo el mundo, incluidos los más prestigiosos europeos, como Francia y España.

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