“En Pico faltan diez bomberos, cinco controladores y cuatro informadores aeronáuticos”

El jefe del Aeropuerto de General Pico, Carlos Roldán, sostuvo que por las características del funcionamiento del mismo se necesitan alrededor de 20 empleados más, entre bomberos, controladores e informadores aeronáuticos.
Además, explicó los motivos por los cuales el avión de Langé, que tuvo una emergencia el domingo, fue derivado a Santa Rosa y no se hizo el aterrizaje en esta ciudad.

“Por la cantidad de personal con el que contamos, ofrecemos el servicio de aerorradio y sistema de control de 8 a 20 horas. El domingo por la tarde, como el Aeroclub vuela un tiempo más, el personal se queda para colaborar y en esas circunstancias se recibió la llamada de emergencia de Realicó”, contó.

Agregó que, en ese contexto, “se explicó que el avión estaba en emergencia porque no replegaba el tren de aterrizaje. Instantes después, el piloto informó sobre la cantidad de combustible, si podía ir a otro destino o no, ya que acá se podía brindar el servicio, aunque posiblemente sin la eficiencia con la que se podía hacer en otro lugar”.

Acotó que hay personal de vacaciones, pero no hay la cantidad suficiente en Pico. “Ante un avión con siete personas arriba, lo ideal es que haya ocho bomberos y, por supuesto, íbamos a pedir colaboración a los bomberos locales; que no es lo mismo, porque una cosa es trabajar con personal entrenado para las emergencias aéreas y otra distinta es hacerlo con personal que no tiene ese entrenamiento específico”.

Reconoció que la situación del avión era “comprometida”, lo que justificó: “Porque si bien el piloto está entrenado para este tipo de aterrizajes, una cosa son los simulacros y otra es la realidad, porque hay que ver cómo reaccionan los servicios de seguridad y también el piloto, que debe hacer una maniobra fuera de lo común.

-¿Tenía el avión el suficiente combustible como para ir a Santa Rosa y no sufrir sobresaltos en el viaje?

-Sí, pero además el Aeropuerto de Pico no se cerró hasta que el avión no aterrizó. Si en Santa Rosa había algún problema, la nave podía regresar, ya que estaba en condiciones de atender la emergencia. En Santa Rosa, el avión quemó todo el combustible y se mojó la pista...

-¿En Pico eso se podía hacer?

-Sí, pero nos faltaban recursos humanos e iluminaria, que son grandes reflectores que nos permiten hacer el rescate si es necesaria la luz artificial porque la aeronave queda alejada de la pista.

-Normalmente, ¿cuántos bomberos hay en Pico?

-En temporada normal somos cinco, o sea que se necesitarían diez más. Esto está normado en el capítulo dos del Código OACI y se han hecho varias gestiones encabezadas por las más altas autoridades de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC). Falta la decisión política del Ministerio de Planificación de la Nación, que permita incorporar a la gente necesaria para cubrir las necesidades, ya que la vida humana vale mucho más que un sueldo.

-¿Cómo califica la actividad del aeropuerto piquense?

-En los últimos tres años, la actividad aumentó entre un 15 y un 20 por ciento. Estamos enclavados en un lugar estratégico y hemos tenido un promedio de 6.200 movimientos por año.

Tenemos una planta de estación de combustible que es estratégica y, por lo general, los aviones que están de paso se reaprovisionan en Pico. Contamos con el único taller habilitante en 400 kilómetros a la redonda, lo que significa que todos los aviones de cierta categoría que hay en esta zona deben venir a Pico para ser habilitados; hay un aeroclub que además prepara a pilotos privados, que es una salida laboral porque en el país se está demandando esta profesión.

También hay dos aviones ambulancias y el aeropuerto de Pico es una alternativa ante cualquier problema que surja, por ejemplo, en Santa Rosa, los aviones pueden venir a Pico. En esta caso, Santa Rosa estaba en mejores condiciones que Pico y es por ello que derivamos el vuelo hacia allá.

Otro detalle que no podemos pasar por alto es que en Pico se realizan operativos de ablación de órganos, que demandan la llegada de cinco aviones que pueden desarrollar una determinada velocidad... y eso genera otra complejidad. Pico es un aeropuerto de mediana complejidad, situándose alrededor del decimocuarto lugar en el país de acuerdo con estos parámetros.

-¿Y qué les hace falta?

-Fundamentalmente, nos faltan recursos humanos, porque esta nueva administración se ha preocupado por tener los edificios y el amoblamiento en condiciones, así también como las herramientas. Ahora estamos esperando tres o cuatro computadoras nuevas, lo mismo que un sistema de comunicación, que seguramente será adquirido a la brevedad, ya que la licitación que se iba a realizar quedó sin efecto a fines del año pasado. Cada aeropuerto tendrá un sistema de comunicación acorde a las necesidades de la seguridad.

Ya cambiamos un equipo de comunicación con las aeronaves, esto se hizo en el marco de un programa de recambio de todo el equipamiento antiguo. Este plan se va dando lentamente, pero lo más urgente son los recursos humanos.

En Pico faltan diez bomberos, cinco controladores y cuatro informadores aeronáuticos. Esto está normado de acuerdo con los horarios de servicio y al movimiento que tiene cada aeropuerto; no es invento mío, a partir de allí se hace un cálculo y arroja los resultados que nos marcan que estamos en falencia, fuera de norma.

-Con esa cantidad de gente, ¿el aeropuerto de Pico funcionaría normalmente, aún en horario nocturno?

-Sí, porque tenemos el equipamiento que permite operar por referencias y las radiobalizas internas que marcan el eje de pista. Con eso se puede hacer un vuelo nocturno o en condiciones no normales de visibilidad. Obviamente, hay elementos más complejos que permiten aterrizar prácticamente a ciegas, pero no son necesarios para este aeropuerto.

El domingo adoptamos una decisión técnica en cuanto a que, por falta de personal, analizamos que el servicio se podía prestar mejor en Santa Rosa, donde además hay un sistema lumínico que permitía un rescate en caso de que el avión no aterrizara bien. Ellos cuentan con los reflectores portátiles móviles.

De todos modos, si ese avión no hubiera tenido el combustible suficiente, ese aterrizaje se hubiera podido hacer acá sin mayores inconvenientes, porque teníamos cuatro bomberos y la pista estaba en condiciones.

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