Aseguran que deberá tener control del Estado para evitar las peligrosas carreras clandestinas en la calle. Acuerdo entre el municipio y el Concejo Municipal.
El recientemente fallecido subsecretario de Gobierno, Miguel Pedrana, había impulsado la búsqueda de un predio alternativo tras el cierre del picódromo ilegal que explotó por años Marcos Espósito sin ser controlado por el Estado. Se barajó un espacio en el extremo sudoeste de Rosario, lindero a donde funcionó durante años el relleno sanitario de Puente Gallego, en el Camino Viejo a Soldini, Lagos al 7300. Pero todo quedó en la nada hasta que el viernes pasado el concejal del PRO, Rodrigo López Molina, presentó un proyecto que impulsa abrir un picódromo privado con control estatal.
La idea fue bien recibida por su par del Frente para la Victoria, Roberto Sukerman, y del radicalismo, María Eugenia Schmuck. Ambos, consultados por La Capital, dijeron apoyar la habilitación de una pista con esas características, previo estudio de impacto ambiental.
Con el mismo tenor contestó el secretario de Gobierno municipal, Fernando Asegurado. "Un picódromo no es una prioridad del municipio, pero es necesario para la ciudad. Podría aparecer un privado con voluntad de invertir o, de encontrarse la zona, habrá que licitar la explotación", sugirió el funcionario.


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