El “Pibe” Valderrama y las FARC, en un partido de fútbol por la paz

El “Pibe” Valderrama y las FARC, en un partido de fútbol por la paz
El ex volante de la selección lanzó la idea. Y la guerrilla respondió que acepta el desafío.
Carlos “el Pibe” Valderrama, el mejor jugador de América en 1987 e ídolo en Colombia, y el ex jugador de Boca, Mauricio “Chicho” Serna, ya lograron lo que ni Naciones Unidas ni los grandes dirigentes políticos pudieron hacer en los últimos 50 años: que los líderes de la guerrilla de las FARC acepten “colgar” sus fusiles y desnuden, en una cancha de fútbol, sus estrategias y tácticas y puedan demostrar capacidad de aceptar las reglas de juego, para acallar a los críticos de unas negociaciones de paz que la guerrilla más antigua del continente y el gobierno de Juan Manuel Santos llevan a cabo en La Habana.

Este fin de semana, la cúpula de las marxistas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) aceptó, en un comunicado, la invitación que les formularan Valderrama, Serna y otros futbolistas que trabajan por las víctimas del prolongado conflicto en la nación andina, a jugar un partido de fútbol por la paz. En una entrevista para el influyente diario El Tiempo, “El Pibe”, famoso por sus gambetas, liderazgo en la cancha, compromiso con causas sociales y excéntrica cabellera rubia, instó a las FARC a jugar un “picadito”, encuentro informal que juegan millones de colombianos cada fin de semana en sus barriadas.

“Practicamos usualmente el fútbol en nuestros ratos libres de la Mesa de Conversaciones (en Cuba) y aceptamos gustosos el reto que nos hacen y complementamos la propuesta de la siguiente manera: juguémonos el Picado por la Paz en dos cotejos de ida y vuelta, la primera aquí en La Habana, la segunda en el tradicional barrio de Pescadito, en Santa Marta –lugar de nacimiento de Valderrama-, de donde salieron tantas glorias del fútbol nacional”, aseguró el comunicado rebelde.

“Estamos dispuestos a todo lo pertinente para materializar cuanto antes estos dos partidos. Quedamos a la espera de su respuesta. Mientras tanto, nos alistamos física y tácticamente para salir a la cancha a jugarnos el Picado por la Paz. Prepárense pues”, agregaron los guerrilleros tras reivindicar “la naturaleza del fútbol como patrimonio de nuestro pueblo”.

“Es la actividad por excelencia en el descanso de los obreros, es el juego dominguero de los cabildos indígenas y del pueblo afrocolombiano, y es factor de unidad en todas las barriadas de la patria”, dijeron.

“Nos parece importante definir alineaciones, teniendo en cuenta que en nuestra titular destaca también la participación de compañeras (mujeres) de nuestra Delegación, por lo que es pertinente que Ustedes incluyan en su equipo a compatriotas jugadoras de fútbol comprometidas con la paz, que no habrán de faltar teniendo en cuenta los recientes triunfos de los seleccionados nacionales femeninos.

En el Picado por la Paz habrá de reinar el juego limpio y la bandera al viento de la reconciliación ”, finalizó.

En La Habana, las FARC y delegados del gobierno colombiano negocian una salida negociada al conflicto desde hace un año y ya discuten el tema del narcotráfico, tercer punto de seis de la agenda de unas conversaciones de paz que ya han logrado acuerdos parciales sobre la tenencia de la tierra y el tema de la participación política de los guerrilleros ante un eventual desarme.

El Pibe Valderrama, emblemático diez de la selección cafetera, colgó los botines profesionalmente hace nueve años. Y fue artífice de unos de los momentos de gloria del fútbol colombiano: el 5 a 0 frente a la Argentina en la cancha de River, en 1993. Recientemente declinó una invitación a postularse como congresista de su país, aceptó dirigir la Selección Colombia en los juegos indígenas de 2014 y se tiñó su cabellera rubia de color rosado para solidarizarse con una campaña a favor de las víctimas de cáncer de seno.

Hoy, a sus 52 años, se la juega a calzarlos de nuevo para que los rebeldes y demás actores armados de su país, cuelguen los fusiles para siempre.

Comentá la nota