Un inversor estadounidense inauguró este fin de semana la segunda bodega Piatelli en Argentina, en la localidad vallista de Cafayate y la personalizó.
Malinsky llegó al país en 2001, con un contrato de construcción en Mendoza para un proyecto inmobiliario. Al llegar se enamoró de la ciudad y del negocio del vino, y cinco años después se alzó con una bodega boutique en la zona de Agrelo, a la que bautizó con el nombre de Piattelli Vineyards, que era una de las marcas de la antigua bodega.
Para su proyecto más importante en el país, sin embargo, decidió poner la mira más al Norte, más precisamente en la ciudad de Cafayate, en los Valles Calchaquíes. Con la compra de dos fincas, Malinsky sumó casi 200 hectáreas y se lanzó a construir una moderna bodega, con capacidad para producir un millón de botellas y apostando al desarrollo de productos orgánicos. En promedio, en cada hectárea desembolsó 20.000 dólares y la inversión total en el proyecto salteño asciende a US$ 12 millones.
¿Es un buen momento para invertir en la Argentina?, se le preguntó. "En la industria bodeguera siempre dicen que lo difícil son los primeros cien años de un proyecto. Con este proyecto, nosotros estamos mirando a largo plazo y apostando al desarrollo de la zona como una región productora de vinos y un destino turístico internacional. Nuestra apuesta es repetir lo que pasó con la región de Napa Valley [la zona productora de vinos de California], que hace veinte años nadie la visitaba y hoy es el segundo destino turístico de los Estados Unidos, detrás de Disneyworld", explicó Malinsky.
Cuando se le pregunta si el torrontés salteño puede repetir el éxito internacional que tuvo el malbec, el empresario argumentó: "Veo un gran futuro en el torrontés, aunque todavía necesita ser más promocionado en los Estados Unidos. La gente se está aburriendo de tomar chardonnay y puede encontrar una opción muy interesante en el torrontés".
Inicialmente, los vinos de Piattelli se están vendiendo casi únicamente en los Estados Unidos, aunque la idea de Malinsky es también distribuir parte de la producción en el mercado interno. "Malinsky tiene una distribuidora de vinos en su país que concentra la mayor parte de nuestra producción, pero la idea siempre fue tener una distribución nacional. A pesar de todos sus vaivenes, la Argentina sigue siendo uno de los principales consumidores de vino del mundo y no lo queremos descuidar", explicó Gabriel Fidel, el ex ministro de Economía de Mendoza que ahora trabaja como director general de la bodega de capitales norteamericanos.
La inversión de Piattelli Vineyards llega en un momento de expansión de la industria bodeguera salteña. En la última década, más que se duplicó la cantidad de bodegas que producen en la provincia, que pasó de 15 a 36 establecimientos, de acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV). En forma paralela, también creció un 28% el número de hectáreas plantadas -contra el 13,6% que se expandió a nivel nacional.
El crecimiento también se dio en el exterior. Hoy se exportan 1,5 millones de vinos Premium a 30 países, y si bien Salta produce aún sólo el 1% del total del país, aporta aproximadamente el 6% de las ventas argentinas al exterior. En 2012, la provincia exportó 48.342,1 hectolitros por un valor de US$ 2,5 millones, lo que implica un crecimiento en los últimos cinco años del 36,9% en volumen y del 74,7% en dólares, de la mano de una suba del 27,9% en el valor promedio del vino salteño de exportación.
Los vinos de los Valles Calchaquíes son promocionados tanto en el mercado interno como en el exterior como vinos de altura, ya que los viñedos se encuentran entre los 1600 y 3100 metros sobre el nivel del mar, lo que le otorga tipicidades únicas, consigna la agencia de noticias DDN.
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