Persiste el clima de conmoción social en Santa Ana, donde una “pueblada” de vecinos impiden que asuma el concejal Aníbal Clos, un hombre que responde a la exalcaldesa Mabel Pezoa, quien este mediodía reunió a su tropa en su intento de recuperar el control de la comuna
. Como una cacique comunal, la diputada renovadora reunió en su casa a unos 30 dirigentes y militantes que responden a su mando, para lograr que Clos pueda asumir como intendente, tras la eyección del exalcalde Pablo Castro, removido en una sesión del Concejo Deliberante que duró 10 minutos, en la que se aceptó una supuesta renuncia del mencionado edil renovador.
Fuentes confiaron que en la reunión de este mediodía, estuvieron los ediles “mabelistas” Aníbal Closs y Romina Chimerfenik, el Secretario del Concejo Deliberante, Fabio Machado. También fueron parte de la reunión, los hermanos de la diputada renovadora, Omar y Daniel Pezoa; la esposa de Clos, Silvia Melo; las hijas de la exjefa comunal, Eliana y Mirian, quienes se desempeñaban como Secretaria de Gobierno y Tesorera, respectivamente, hasta que fueron echadas por Castro. Otros dos yernos de la diputada, también estuvieron en el cónclave “familiar”: Juan Melo y Hegon Khalstof, este último, esposo de Eliana Pezoa y Jefe de Obras Municipal hasta que Castro le pidió la renuncia. En tanto que Melo es un empleado de EMSA (Electricidad de Misiones Sociedad Anónima) afectado a la municipalidad y, a la sazón, marido de Mirian Pezoa.
Junto a otros dirigentes, militantes y empleados municipales, se reunieron en horas del mediodía, posiblemente para pensar las acciones a tomar en función de recuperar el control del municipio. Se temía que los funcionarios y dirigentes “mabelistas” promovieran algún tipo de enfrentamiento con los vecinos que permanecen apostados frente a la municipalidad, montando guardia para que Clos no pueda asumir. Vecinos de la comuna han expresado su preocupación por una eventual asunción de Clos, por posibles represalias que tomaría contra empleados municipales que apoyan al intendente saliente, Pablo Castro.
Recordemos que el edil renovador y exalcalde, denunció públicamente que fue falsificada su firma en la renuncia al cargo que fue esgrimida como el argumento para el nombramiento del concejal Closs. El exjefe comunal denunció también que semanas atrás, le habían robado el sello municipal. Por tal motivo, esta semana se atrincheró en el edificio municipal hasta que una orden judicial lo conminó a regularizar su situación. Así, Castro dejó el municipio, pero los vecinos que apoyan su gestión, atacaron el vehículo del Subsecretario de Gobierno, Ricardo Welbach y, a posteriori –en la víspera del 1ro. de Mayo, incendiaron el Club de Abuelos “La Armonía” –una institución manejada por los Pezoa- y la Casa de la Mujer –donde se apostaba el Grupo de Operaciones Especiales (GOE) de la policía provincial.
Hasta el momento, existe una tensa calma en la comuna, pues, las personas que responden al poder de la familia Pezoa, no han intentado confrontar contra los vecinos que defienden la gestión de Castro –otro dirigente que respondía a Pezoa, al menos hasta 2013.
El grueso de los vecinos del pueblo piden la intervención, pero el gobierno provincial se niega a esta posibilidad, que implicaría, “soltarle la mano” a la diputada provincial. Desde luego, el nepotismo en la comuna de Santa Ana -la exintendenta dejó su cargo, pero sus familiares seguían en puestos clave de la administración municipal-, sólo pudo ser posible con la anuencia de las autoridades provinciales. Para muchos, el nepotismo en esta comuna es un reflejo de lo que sucede en muchos otros pueblos del interior de Misiones, donde los jefes comunales se manejan como verdaderos señores feudales.

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