El municipio acordó con el propietario anterior la expropiación del edificio portuario en esa módica suma, que pagará en 13 cuotas. La idea, a largo plazo, es restaurarlo para que allí funcione un nuevo espacio cultural.
Tras tres años de gestiones, esta semana la Municipalidad le puso el broche de oro a la negociación para conseguir que el Molino Marconetti sea propiedad de la ciudad: llegó a un acuerdo con Carlos Macagno, el propietario desde hacía casi 20 años, y por la módica suma de 500 mil pesos le compró el histórico edificio ubicado en el distrito portuario.
Lo que sigue siendo propiedad del Ente Portuario es el terreno donde está emplazada la imponente construcción, que al tener valor patrimonial no puede demolerse. Por eso, el proyecto a largo plazo es restaurarlo y convertirlo en un paseo público, donde las actividades culturales y artísticas sean el plato fuerte para ofrecer a la ciudadanía.
La adquisición fue posible por la ordenanza 11.704 que, por unanimidad, sancionó el Concejo en agosto del año pasado. La norma dispuso la expropiación con destino a paseo público del ex molino portuario, según prevé la ley provincial 7.534. Tras varias instancias de tasación, realizadas por la Dirección de Catastro pero también por el propietario, el municipio llegó a un acuerdo de avenimiento con Macagno mediante el pago de 13 cuotas hasta completar los 500 mil pesos. Asumió, además, los cánones que se adeudaban al Ente portuario, sin las multas, que en total ascienden a 60 mil pesos.
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