Una mujer de 52 años, condenada a muerte por asesinato, fue ejecutada en Texas (EEUU), en la que fue la ejecución número 500 en ese estado desde la reintroducción de la pena de muerte en Estados Unidos en 1976.
La última vez que había sido ejecutada una mujer en el país fue en 2010.
Texas es por lo tanto por lejos el estado norteamericano con mayor cantidad de ejecuciones. Según datos del Centro de Información sobre la Pena de Muerte en Washington, Virginia, con 110 ejecuciones, y Oklahoma, con 105, se ubican detrás de Texas. En total desde 1976 hubo en Estados Unidos 1.338 ejecuciones.
Kimberly McCarthy murió en la cárcel de Huntsville con una inyección letal, informó el diario "Houston Chronicle". Fue condenada a muerte en 1997 por el robo con asesinato de una vecina.
Según la acusación, tocó la puerta de su víctima y le pidió una taza de azúcar, tras lo cual la apuñaló.
En el proceso de apelación, los abogados de McCarthy reiteraron sin éxito que en el proceso tuvieron un papel prejuicios racistas. McCarthy era negra y su víctima, al igual que 11 de los miembros del jurado, blancos.
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