Pese a la lluvia las censistas estarían mañana en el Pirayuí

Pese a la lluvia las censistas estarían mañana en el Pirayuí
El abogado de las familias del asentamiento, Miguel Soto, estimó que este miércoles se haría el relevamiento, tal cual estaba pautado. Destacó que hasta el momento nadie dijo lo contrario. Las actividades por el Día del Niño debieron suspenderse por las inclemencias del tiempo.
Las precipitaciones que se produjeron ayer no serían impedimento para que mañana las censistas del Poder Judicial realicen el relevamiento en el asentamiento del Pirayuí, según estimó el abogado de los okupas, Miguel Soto.

“Hasta ahora nadie me dijo nada y de acuerdo con lo que habíamos pautado, el miércoles por mañana tenían que ir las asistentes sociales para tomar contacto con las delegadas”, remarcó Soto, quien la semana pasada anticipó ante este medio, la posible fecha del censo.

Las enviadas de la Justicia deberán arribar a los terrenos ocupados para avanzar con la confirmación de datos que fueron elevados en su momento por los delegados, los cuales revelan la cantidad de gente que permanece en esos espacios: 2.116 familias y 6.088 personas.

Ayer estaba previsto que se lleve a cabo una festividad por el Día del Niño, pero la lluvia que cayó durante toda la jornada obligó a suspender las actividades.

A su vez, la vida en el asentamiento continúa, pero a un ritmo diferente ya que la mayoría de los okupas decidió llevar a sus hijos a las casas de sus parientes para evitar que se mojaran.

No fue el caso de Elizabeth Escato, quien confesó a El Litoral: “La lluvia me ganó, no pude llevar a mi bebé a la casa de mi hermana”. Mientras que mantenía un contacto con este medio se escuchaba el llanto del pequeño que permanecía junto a su madre.

“Las agua de lluvia mojó todas mis cosas, colchones, frazadas y la ropa. Le pedimos a los policías que nos dejen pasar cosas nuevas para reponer lo que perdimos, pero no nos hicieron caso. Por eso le pido a la jueza Aromí de Somer que autorice el ingreso de colchones, chapas o palos más gruesos para protegernos un poco más de las precipitaciones”, expresó. Aclaró que “no digo materiales de construcción, sino simplemente estas cosas para estar un poco mejor”.

El agua caída anegó la tierra en el asentamiento, donde muchos permanecen entre lo poco que les queda. Cientos de carpas fueron destruidas por la tormenta de la madrugada del sábado. No hubo tiempo para reponerlas, ya que el las malas condiciones climáticas continuaron durante todo el fin de semana.

Otros ocupantes se las ingeniaron para acomodar sus espacios. Pudieron verse, por ejemplo, gacebos, usados para resguardar motos; también quedaron a al intemperie algunos juguetes que al parecer fueron obsequiados a los chicos del asentamiento en el el Día del Niño.

La vida continúa en esos terrenos inhóspitos, mientras esperan el regreso de las censistas.

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