Por la pesca, brasileños vacacionan en Itá Ibaté

Por la pesca, brasileños vacacionan en Itá Ibaté
La localidad correntina atrae a turistas de Brasil y misioneros que, amantes de la pesca deportiva, alquilan lanchas con guías por más de mil pesos diarios.

La mayoría de los que viven del turismo aventura en los meses más fuertes, no tienen dudas en afirmar que el pueblo está de pie gracias a la elección de los brasileños por sus playas y por su armonía y relación con el majestuoso río Paraná. Pero también se acostumbraron a la presencia de misioneros que en los últimos años empezaron a adquirir terrenos para construir sus casas quintas o cabañas para alquilar. Son, para muchos, quienes le dan vida al poblado de unos 6 mil habitantes, coqueto, pequeño y ordenado.

Itá Ibaté, como otros tantos pueblos correntinos y misioneros, lleva un nombre de origen guaraní y significa Piedra Alta. Según se explica, es uno de los pocos centros poblados sobre el Paraná medio de Corrientes y es reconocida como una de los principales postas pesqueras del río. Y se resalta, que si bien cuenta con algunas playas de arenas casi blancas, el turismo del pueblo se encuentra mayormente abocado a la pesca.

Pesca y devolución

En Itá Ibaté todos tienen un compromiso asumido. Y es quizás el lema más importante del municipio, como la de cuidar la población de peces porque ante la fama hecha, la de que se obtienen grandes piezas de dorados, surubíes, bogas o pacúes, se debió ordenar la actividad que ya empezaba años atrás a demostrar una buena perspectiva.

“Sí, efectivamente, debemos hablar de un 80 por ciento o un poco más de brasileños, vienen exclusivamente a disfrutar del río, de la pesca”, explicó Dionel Romero, el director de Cultura de la Municipalidad de Itá Ibaté.

La gran demanda de turistas brasileños obligó a empresarios locales y hasta varios vecinos con ganas de superarse, en dotar al pueblo de la cantidad de camas disponibles en las temporadas más altas. Así, se afirmó que en el pueblo de unos 6.000 habitantes, hay 23 complejos y cabañas más un hotel, superando ampliamente los 250 lugares disponibles.

La pesca deportiva es la atracción mayor y ante la visita de los amantes del fútbol y el samba, los complejos, cabañas y en el hotel, se ofrecen paquetes que integran el alojamiento y el alquiler de las lanchas para poder experimentar la pesca con experimentados guías locales.

Una pieza simple por un día tiene un valor de 190 pesos y una doble, de 320. Y como todo turista brasileño, de querer ser un pescador durante la mayor cantidad de horas durante el día, se deberá abonar hasta 1.500 pesos y pueden hacerlo hasta tres personas por cada embarcación.

En las playas, como por ejemplo en uno de los días más calurosos en lo que va del mes de enero, los guías de pesca alistan a las lanchas ya alquiladas y pueden alcanzar a ser más de 20 y de apoco van saliendo de a una o de a varias, rumbo a los lugares en donde hay más pique. "Acá hay muchos lugares en donde nosotros les decimos que es ideal para pescar. A veces podemos estar hasta 10 horas seguidas en el río. Ahora salen mucho más temprano por el calor", explicó uno de los guías que quizo pedir a los turistas que "respeten las ordenanzas y no depreden el río, lo tienen que devolver y el que no pagó su permiso de pesca, no lo puede hacer".

Los turistas brasileños una vez de regreso a tierra, se dirigen directamente a sus alojamientos para descansar y aliviarse del calor. Como en la localidad no hay mucho más por hacer, la rutina en la semana o en los 10 días que se quedan, es casi siempre la misma. Del lugar de residencia a las lanchas y al río y luego repetir la mecánica, pero al revés. Todos buscan paz y descanso, también exactamente al revés de lo sucede en Ituzaingó.

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