La Asociación Gremial del Personal del Instituto de Seguridad Social, Seguros y Préstamos (Insssep) expuso “la gravedad y urgencia” del problema inflacionario, que provoca una permanente erosión en los salarios de los trabajadores. Con números de la realidad, la entidad graficó la incidencia del aumento de precios en productos básicos de la canasta familiar. En ese marco, subrayó que “si todo esto ocurre en un contexto macroeconómico de crecimiento sostenido no hay motivos para no ponernos de acuerdo con la patronal en la necesidad de una recomposición salarial urgente”.
“Si todo esto ocurre en un contexto macroeconómico de crecimiento sostenido, acumulación de reservas y aumento de la recaudación, no vemos motivos para no ponernos de acuerdo con la patronal en la necesidad de una recomposición salarial urgente que, por lo menos, nos permita recuperar los niveles de ingresos reales perdidos”, subrayaron. En este sentido, advirtieron que “la suba de precios amenaza con profundizarse, tanto estructural como estacionalmente y más cuando estamos ante la proximidad de las fiestas de fin de año”.
“Deber moral”
Ante esta realidad, consideraron que “es un deber moral de gobiernos, patrones y dirigentes gremiales enfrentar el problema teniendo como meta la tan mentada redistribución del ingreso nacional a favor de una mayor participación de los trabajadores”. En ese contexto, plantearon públicamente “la gravedad y urgencia del problema”: “Esperamos de las autoridades que responsablemente se tomen en cuenta nuestras razones y no se olviden que nuestra condición de entidad gremial con personería jurídica nos habilita de pleno derecho a discutir la política salarial que atañe a nuestros afiliados”, concluyeron.
El contraste
Mediante un cuadro comparativo elaborado por la entidad gremial, fueron comparados siete productos de la canasta familiar, además de la nafta y el valor del boleto urbano de colectivos. Así, una unidad de leche en saché que en junio costaba 4,09 pesos, en noviembre vale 4,50 pesos; el queso común pasó de 21,50 pesos a 36 pesos (40,27 por ciento de aumento); la mortadela subió de 22 a 28 pesos en ese mismo lapso; y el azúcar pasó de 3,60 a 4 pesos.
En tanto, un corte común de carne vacuna que costaba 24 pesos en junio, durante este mes se paga 40 pesos, registrando un 40 por ciento de aumento. Y las frutas y verduras que en junio se compraban por 20 pesos ahora valen 70 pesos, registrando la mayor suba comparativa: 71,42 por ciento. Además, una docena de huevos que valía 3,70 pesos ahora cuesta 6,70.
Por último, un litro de nafta que en junio costaba 4,09 pesos, ahora vale 4,50 pesos; y el costo del boleto urbano de colectivo pasó de 1,1 pesos a dos, con un 45 por ciento de incremento.
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